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sábado, 6 de junio de 2009

Compromiso

Hay dos tipos de personas en este planeta; las que, con independencia de su religión y creencias, nacionalidad, origen y estatus social se encuentran comprometidas con sus semejantes, cuidan el medio ambiente y sufren con las guerras, el hambre y las desigualdades sociales. Y otras que son egoístas, piensan constantemente en el dinero, en lujos y miran para otro lado cuando oyen informes sobre las desgracias ajenas y carecen del mínimo escrúpulo social.

Mi estancia en este país, la comprobación del sufrimiento, ver el hambre en el rostro de las personas, la desigualdad, la miseria, la carestía de lo imprescindible y la comprobación in situ de la muerte de miles de personas por ausencia de alimentos me han clarificado mi escala de valores.

¿Cómo es posible que en España suframos por nimiedades cuando muchísimos niños mueren cada año como consecuencia de enfermedades fácilmente prevenibles o tratables, como diarrea o neumonía … ?, ¿qué importancia tiene casi nada de lo que me ocurre en España si lo comparamos con la ausencia de cuidados sanitarios en D´jibouti?, ¿en qué estoy pensando cuando me enfado porque tengo que esperar algunos días en España para que me den una cita médica, mientras que un niño nacido en África Subsahariana hoy tiene veintisiete posibilidades más de riesgo de morir antes de los cinco años que un niño nacido en un país industrializado?, ¿por qué me preocupo por el futuro de mis hijos ante un mal resultado académico si ellos tienen garantizado el estado del bienestar con alimento y hospitales, mientras que aquí la inmensa mayoría de niños y niñas no reciben atención médica básica?

España ocupa según el informe “Índice de madres 2007” el noveno puesto entre los diez mejores países para ser madre; D´jibouti ocupa el ciento treinta y uno (o sea el noveno por la cola)… ¿no es una casualidad terrible? Realmente es una terrible coincidencia que, obviamente, remueve mi conciencia.

Y qué decir de la educación… yo soy de los que me disgusto muchísimo ante un mal resultado académico y me preocupa mucho el futuro de mis hijos. En D´jibouti, educación es vida: Una de las maneras más efectivas para disminuir el riesgo de muerte de las madres y sus hijos es asegurar que las niñas vayan a la escuela. Cuanto más tiempo pasan en el colegio, más tarde se casan y se convierten en madres. Las niñas con educación tienen más posibilidades de madurar para ser madres y gozar de salud, nutrición, poder económico y conocimientos sobre cómo cuidar de sí mismas y de sus hijos.

¿De qué están hechos nuestros políticos? ¿Cómo no mostrar un mayor grado de solidaridad con países como éste? El cero con siete es un invento occidental para lavar nuestras conciencias, y ni siquiera nos acercamos a dicho objetivo.



En D´Jibouti, los niños y niñas más pobres son los más excluidos y los que tienen mayor riesgo de morir. Es así de triste, ¿cómo permanecer impasible ante semejante realidad?

viernes, 1 de mayo de 2009

Fiesta del ¿trabajo?

Grandes carteles colgados en las avenidas principales de la ciudad decoran hoy la ciudad de D´Jibouti. El texto: jornada de fiesta para la reflexión sobre los “grandes avances sociales” conseguidos por la buena gestión gubernamental en materia laboral. Entrega de distinciones a los mejores trabajadores del puerto.

Con semejante autopropaganda y bombo el Presidente intenta cubrir la caótica situación del mercado de trabajo. Mientras, nuevos informes de la OIT denuncian violaciones sindicales, el incumplimiento de las normas fundamentales del trabajo, ausencia completa de libertad sindical, el derecho de huelga y el derecho de negociación colectiva tanto a nivel legislativo como en la práctica son utópicas.

La costumbre condena a las mujeres a ocupar un rango inferior en la sociedad y no tienen las mismas oportunidades que los hombres en la escuela ni en el mercado laboral.

El Gobierno no invierte en el bienestar y cumplimiento de los derechos de los niños y es deplorable la falta de datos fiables sobre el alcance del trabajo infantil en el país.

Los datos generales relativos a pobreza y trabajo son escalofriantes, y la evolución de los mismos empeora cada día: la tasa de desempleo es del sesenta por ciento, tres cuartas partes de la población vive en la pobreza relativa con menos de un dólar al día, la pobreza extrema aumentó del diez por ciento a finales del siglo veinte a casi el cincuenta por ciento en la primera década del veintiuno… y subiendo!

No es burlándose de los derechos fundamentales de sus ciudadanos como este país conseguirá liberarse de la extrema pobreza en la que se encuentra. Los despidos injustificados, las detenciones arbitrarias, la contratación de jornaleros en condiciones leoninas y el acoso permanente de los dirigentes sindicales son métodos a los que se debería poner fin inmediatamente.

¿Sobre qué mejoras habría que reflexionar hoy, primero de mayo?,¿qué clase de fiesta del trabajo puede realizarse en una situación como ésta?, ¿y quién se atreve, en este país, a levantar la voz?, ¿y qué hace Francia como antigua metrópoli, o el resto de potencias occidentales?



Mientras tanto, oigo las “alarmantes” cifras de paro en España... ¡En esta vida, todo es relativo!

jueves, 16 de abril de 2009

Los Gastos de Defensa

Aunque nuestro complejo de inferioridad a veces nos impida ver más allá de nuestras propias narices, España ocupa un papel relativamente importante en la política internacional. Por nuestra riqueza económica, por nuestra posición estratégica, por nuestra tradición y cultura, por la importancia de nuestro idioma en el mundo y sobre todo por la actitud solidaria de los españoles, estamos comprometidos en la defensa de la libertad, de la legalidad internacional y de la justicia social.

No quiero ni puedo entrar en política, pero es manifiesto que los gobiernos de uno u otro signo de nuestro país así lo han venido entendiendo en los últimos años, y nuestra colaboración y participación internacional viene siendo proactiva y creciente año a año. Unos han buscado alianzas con los americanos, otros buscan alianzas de civilizaciones, pero en definitiva, siempre se ha buscado cierto protagonismo internacional. En política internacional, es también imprescindible un pacto entre Gobierno y Oposición.

En el ámbito de Defensa, estamos inmersos en la actualidad en diferentes Teatros de Operaciones aportando nuestras capacidades, nuestro saber hacer y por supuesto nuestro carácter.

En realidad, a mí me da igual que las misiones en que participo sean denominadas Operaciones de Mantenimiento de la Paz, participación en fuerzas combinadas internacionales de la OTAN, la Unión Europea o Naciones Unidas, coaliciones internacionales, acciones de reconstrucción o cualquier otro eufemismo que queramos emplear. Lo que tienen en común todas ellas es que son misiones en defensa de los intereses de España en el exterior en los que existe un uso más o menos limitado y restrictivo de la Fuerza. Si no fuese así, la labor debería ser efectuada por mis compañeros del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Los gastos militares de Defensa se ocasionan por el interés de la sociedad, sin que existan, en principio, contrapartidas tangibles para la población que los financia. ¿Cuánto cuesta la paz? En la actualidad, con la crisis económica galopante que nos sacude, es difícil explicar a la población los gastos militares. Sin embargo, la realidad es que enviar soldados al exterior es caro. Origina gastos extrapresupuestarios cuya ampliación debe ser aprobada por el Gobierno.

La población española lo demanda, el Gobierno lo aprueba, nosotros solicitamos los medios necesarios; somos austeros, no derrochamos pero el material aéreo y el de protección, los gastos de vida y funcionamiento, los combustibles de aviación, el transporte, los repuestos de material, el material sanitario, el armamento y nuestros salarios van acumulándose a la factura total.
Los profesionales no hemos pedido venir a las misiones. Pero si nuestro país nos envía, intentamos cumplir nuestro trabajo con los medios que nos son proporcionados.

Mi Destacamento es pequeño, los medios materiales son modestos (a veces muy viejos) pero me siento orgulloso del equipo humano, de todos y cada uno sus componentes. La abnegación en el trabajo, el sacrificio personal y anteponer el cumplimiento de la misión a los intereses personales de cada uno es la norma de actuación que observo en el día a día.



La “Operación Atalanta” de la Unión Europea donde trabajamos es conocida en la Base Aérea como “Operación ATALASTANTAS” por motivos obvios.
Sinceramente, no se puede hacer más con menos.