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domingo, 17 de mayo de 2009

A vueltas con los piratas


En términos coloquiales: “vaya marrón nos ha caído con el pirata herido”.

Defensa comunicó convenientemente al juez de la Audiencia Nacional la detención de catorce piratas, e intentó "entregarlos al juez". La fiscal del tribunal pidió al juez de guardia, Fernando Andreu, que se declarara competente y los encarcelara para llevarlos a España. Sin embargo, parece que la Audiencia no cayó en el acuerdo entre la UE y Kenia que permite entregar piratas a ese país. Ese acuerdo obliga al país africano a aceptarlos, pero no al Estado que detenga al pirata, que puede recurrir a él "si no quiere ejercer su jurisdicción". España, sí quiso ejercer la suya.


Para desbloquear la situación, Andreu redactó la puesta en libertad de los retenidos, añadiendo en su diligencia que "no impedía" al Marqués "desembarcar" a los trece piratas que estaban a bordo del buque español donde por razones “operativas” estimen convenientes. ¡Vale! Les llevamos a Kenia, pero ¿qué hacemos con el que tenemos herido?

El pirata se recupera satisfactoriamente en el hospital francés de la herida que presentaba al ser capturado por el “Marqués”. Nuestros chicos hacen turnos cada cuatro horas con funciones de enlace en la puerta de su habitación.

¿Y si se quiere ir? … ¿será agresivo? … afortunadamente, salvo algún momento aislado en el que se ha puesto un poco nervioso, el pirata parece afable. Ya ha contado que tiene dos mujeres y varios hijos, que es de origen yemení y que quiere volver a Mogadiscio.

Sus trece compañeros fueron “desembarcados” el viernes a Kenia donde serán juzgados según acuerdo firmado con la Unión Europea.

El “nuestro”, una vez recuperado, y con el auto del juez Andreu decretando su libertad en el bolsillo, sólo está esperando el alta médica (los franceses están atendiéndole a cuerpo de Rey, pero están deseando quitárselo de encima), y en principio debería ser devuelto a su país (Somalia). Además, ha entrado en D´jibouti sin visado, (lo trajo el helicóptero del Marqués directamente al hospital, por lo que aquí no puede quedarse. ¡Solo les falta tener piratas sueltos a los pobres yibutíes!

Somalia, asimismo no es un lugar accesible ya que es un Estado fallido en guerra permanente en el que la seguridad es nula. Lo ideal sería llevarlo a Kenia, para ser juzgado allí junto con el resto de sus compañeros, pero ¡claro!, estando en libertad, a ver cómo le convencemos de ir allí.
Además, ¿podemos nosotros custodiarle?... y ¿para qué custodiarle si está en libertad?... ¿cómo le llevamos?... ¿tendríamos que detenerlo de nuevo, lo que implicaría desobedecer el mandato de libertad del juez?


Las leyes, los tratados, convenios, acuerdos… la Audiencia Nacional, ¿no deberían haber previsto estas cuestiones? Y si no interesa atrapar piratas ¿por qué no nos lo dicen y nos volvemos a España?

lunes, 27 de abril de 2009

La Ley

Yendo hacia la Base Aérea, todos los días solemos pasar al lado de una de las muchas mezquitas que salpican la ciudad. Los viernes hacia las doce está absolutamente infectado de gente que asiste al culto semanal preceptivo. Justo a su lado, hay una explanada donde se pueden observar cuatro piedras en forma cúbica de un metro aproximado de alto separadas entre ellas otros cuatro o cinco metros. En su parte superior hay dos grilletes.

El último informe de derechos humanos de la Secretaría de Estado norteamericano denuncia que pese a la formalidad democrática aparente, los derechos humanos en este país permanecen bajo mínimos. Los principales excesos denunciados en el informe son la corrupción, la impunidad oficial, los arrestos y detenciones arbitrarias, los arrestos preventivos prolongados, la ausencia de derechos en relación con la propiedad privada. Por supuesto no existe libertad de prensa, ni de sindicación ni de asociación, y un largo etcétera de derechos y libertades individuales son violados permanentemente.

No todo es negativo, el informe del último año indica que no se han registrado ejecuciones de Estado, ni desapariciones, aunque si existe constancia de que continúen las torturas y los malos tratos por la policía.

En la cárcel de Gabode, que vemos completamente abarrotada de visitantes en sus inmediaciones, especialmente los viernes (día de visita), parece que los prisioneros sí tienen acceso al agua potable y saneamientos, si bien las condiciones sanitarias de la cocina permanecen en niveles ínfimos. Tienen enfermera y dos visitas médicas semanales. Hombres y mujeres habitan separados y las mujeres tienen permitido permanecer en compañía de sus chiquillos.

Aunque la Ley prohibe las detenciones arbitrarias, la policía no lo respeta. Nosotros, por el estatuto de Fuerza de que disponemos, no somos susceptibles de ser arrestados en caso de cometer un delito, sin embargo nos han advertido que si fuésemos detenidos, probablemente nos soltarán en un tiempo “razonablemente superior al establecido”, con alguna que otra magulladura además de alguna que otra disculpa.


Ahí delante de mí continúan las piedras con los grilletes. El objeto de las mismas es servir de lugar de imposición de castigo de flagelación, lapidación y amputación de miembros a delincuentes, ladrones y adúlteros y homosexuales (la homosexualidad en D´Jibouti está penada con diez a doce años de cárcel).
La verdad, no he visto nunca ninguna ejecución de sentencia, (ni tengo la menor gana de ello), en realidad creo que la Constitución del país las prohibe, pero ahí continúan las piedras, como muestra del pasado reciente y aviso a navegantes de que aquí, los derechos humanos son “muy particulares”.