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jueves, 30 de abril de 2009

Protección a los pesqueros

Cualquier español, con independencia de su residencia o ubicación, tiene el derecho a que las Instituciones españolas, y en el exterior nuestras Fuerzas Armadas le protejan de cualquier agresión física o moral por parte de terceros.

Así lo expresa nuestra legislación y jurisprudencia, así lo entienden nuestros políticos, así actuamos los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Defensa en el extranjero, y así es como debe entender la opinión pública española que se actúa en el exterior.

Sin embargo, mi opinión matiza ligeramente el axioma anterior debido a una serie de consideraciones:

Ø Una cosa es el derecho de todos nuestros compatriotas a ser defendido por las Instituciones y los medios de nuestra nación y otra, completamente diferente, es asumir que todos tenemos derecho a llevar “seguridad privada” para el desarrollo de actividades particulares en cualquier parte del mundo donde nos encontremos, por conflictivas y peligrosas que éstas sean.

Ø La seguridad en el exterior es cara. La pagamos entre todos los contribuyentes.

Ø Es materialmente imposible (para nosotros y para cualquier otro país) disponer de una Fuerza con los medios humanos y materiales necesarios que aseguren la integridad de todos sus conciudadanos en cualquier parte del mundo.

Ø Los pesqueros pertenecen a entidades privadas con ánimo de lucro que generan importantes sumas de dinero en función de las capturas que realizan.

Ø Marineros, capitanes de los barcos, armadores y compañías frigoristas y conserveras que están detrás de ellos, están puntualmente informados de los riesgos que corren, desarrollando sus trabajo en el inmenso área en que realizan sus labores de pesca.

Ø Los pesqueros son, en general, remisos a manifestar su ubicación concreta, ya que, si están encima del banco de atunes, cuanta menos competencia, más capturas.

Ø La mayoría de los pesqueros españoles tienen sus puertos en aguas vascongadas. ¿y sus banderas? a veces, parecen sentir la necesidad de expresar sus sentimientos de pertenencia al colectivo español, solo en caso de extrema necesidad.

¿Qué deberíamos hacer?, ¿ponemos una fragata detrás de cada pesquero? Con estas consideraciones, yo me pregunto: si yo decido mañana ir a buscar diamantes al centro del Congo donde existe un conflicto armado, mis autoridades nacionales en la zona me advierten del peligro, y aún así decido ir allí persiguiendo mi propio beneficio, ¿hasta qué punto puedo exigir al Estado español que asigne un Grupo de Operaciones Especiales para que me proteja?


Creo que la inmensa mayoría de los españoles estamos especialmente sensibilizados con el sector pesquero, tanto por la reducción que ha sufrido en su flota y en sus caladeros habituales, como por la especial penosidad y condiciones en que se ganan habitualmente la vida. Pero no hagamos demagogia…

… ¡Protección: sí, para eso estamos, pero con los límites que impone la lógica!

domingo, 19 de abril de 2009

Políticos, pesqueros y militares

La política internacional española es a veces, desde mi punto de vista, un tanto contradictoria, un quiero y no puedo, un cúmulo de desatinos y contrariedades.

Cuando las Fuerzas Armadas recibieron del Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino el pasado verano la solicitud de protección para los pesqueros que faenaban en aguas del Indico, apenas se tardó tres días en desplegar los medios aéreos militares a Zona de Operaciones. La misión “Centinela Indico” era estrictamente nacional y desde el principio se mostró efectiva en su cometido de patrulla marítima aérea.

Posteriormente, la Unión Europea decidió lanzar la Operación Atalanta, y España decidió aprovechar la eventualidad, ser parte activa, incluso asumir el liderato de la misma en zona de operaciones enviando una fragata y un petrolero. Sin embargo, la misión de la Operación Atalanta no consiste en proteger nuestra flota pesquera, sino proteger el tráfico mercante en el corredor internacional del Golfo de Aden, especialmente los barcos que transitan pertenecientes al World Food Program, y tangencialmente a aquellos otros, que por sus características físicas o por su velocidad de navegación sean especialmente vulnerables al ataque de los piratas.

¿Y nuestros pesqueros? En la actualidad se encuentran faenando en la actualidad a ochocientas millas al Sur del Corredor.

Es un “poquito” frustrante para mi leer titulares en la prensa española como el de hoy domingo día veinte en ABC: “El sector pesquero denuncia que Defensa no puede proteger a sus buques en Somalia

¡Claro que podemos!. Lo único que hace falta es que nuestros políticos tengan las ideas claras, tengan la determinación para decidir cuál es el interés de España y proporcionarnos los medios necesarios para ello.

En este mismo sentido cita mi amigo y profesor en el CESEDEN Pedro Baños en su artículo ”Escarmentados” publicado en el correodigital el día de hoy, que ya lo decía Clausewitz:

“los tres elementos que determinan la victoria son: una clara y firme voluntad política de proteger el bienestar de nuestros ciudadanos allá donde se encuentren; un pueblo convencido de la necesidad de utilizar todos los medios disponibles, y unos recursos militares competentes”




Señores pescadores, Sr Morón, no lance la piedra contra los mandos militares del Ministerio de Defensa. Estamos al servicio de nuestros políticos y hacemos lo que nos ordenan. Pida usted la garantía de protección a que nuestros pesqueros tienen derecho a nuestros políticos, y esperemos que éstos decidan poner los recurso militares que operamos a su servicio, además de hacerlo, si así resulta oprtuno, al servicio de los intereses comunitarios.