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martes, 26 de mayo de 2009

Un problema menos...

Como si fuese una muela picada que en primer lugar presentaba muy mal aspecto y su evolución era incierta, luego ha estado ocasionándonos molestias, con la que hemos tenido que convivir por unas semanas, a la que hemos administrado medicinas y con la que había que andar con cuidado para que no ocasionase otros problemas… así se puede resumir la estancia de nuestro pirata en este país.

Como siempre suele suceder, al final todo se ha solucionado en el último minuto. La secuencia de hechos más relevantes de las últimas horas ha sido la siguiente:

El paciente se recupera satisfactoriamente de su herida y las autoridades francesas muestran su interés para que sea sacado del país. Se comunica oficialmente al interesado, intérprete somalí de por medio, que la justicia española no ha presentado cargos contra él y queda en libertad pendiente del alta médica. La “Operación Atalanta” gestiona, en base al acuerdo que la Unión Europea tiene firmado con Kenia, el traslado del ciudadano somalí a dicho país. Se solicitan los permisos de sobrevuelo necesarios para preparar su traslado a Kenia en el P-3. El avión sufre pequeños contratiempos mecánicos que ponen en riesgo el traslado. Las autoridades keniatas presentan algunos inconvenientes al sobrevuelo. El Ministerio de Asuntos exteriores trabaja desde la embajada en Nairobi. Se coordina con el enlace de “Atalanta” en Mombasa la entrega en las mismas condiciones que sus compañeros. Los de mantenimiento consiguen solventar, una vez más, los problemas del avión. Numerosos cortes de luz locales dificultan las comunicaciones en nuestro Centro de Apoyo, los teléfonos y los correos electrónicos no responden. Estamos pendientes del OK del más alto nivel político militar desde Madrid. Se prepara el equipo de acompañantes en el vuelo. El Jefe de la Operación Atalanta dicta las órdenes oportunas para el traslado. Se recibe la autorización de Madrid. El cónsul de Nairobi comunica la autorización de sobrevuelo. Se obtiene el alta médica y la escolta del ciudadano somalí hasta el aeropuerto.
Afortunadamente, el sujeto, prácticamente recuperado, no presenta ninguna resistencia. Embarque y despegue. Cinco minutos después, el embajador llama anunciando que no existe sobrevuelo keniata. Se le informa de que se gestionó en el último minuto por parte del Cónsul (quien se encuentra camino de Nairobi a Mombasa). Falsa alarma, todo está en regla. El avión toma sin novedad en Mombasa y el sujeto es entregado, con el intercambio de documentación preceptiva.

¡Buff! Finalmente hemos sacado la muela. Ya no duele, ahora podemos volver a centrarnos en cumplir nuestro objetivo, que no es capturar piratas, sino impedir que éstos cometan sus fechorías en aguas del Golfo de Adén y del mar Índico.



(El de la foto es uno de sus trece compañeros en el momento de ser apresado por nuestros compañeros del Marqués)

domingo, 17 de mayo de 2009

A vueltas con los piratas


En términos coloquiales: “vaya marrón nos ha caído con el pirata herido”.

Defensa comunicó convenientemente al juez de la Audiencia Nacional la detención de catorce piratas, e intentó "entregarlos al juez". La fiscal del tribunal pidió al juez de guardia, Fernando Andreu, que se declarara competente y los encarcelara para llevarlos a España. Sin embargo, parece que la Audiencia no cayó en el acuerdo entre la UE y Kenia que permite entregar piratas a ese país. Ese acuerdo obliga al país africano a aceptarlos, pero no al Estado que detenga al pirata, que puede recurrir a él "si no quiere ejercer su jurisdicción". España, sí quiso ejercer la suya.


Para desbloquear la situación, Andreu redactó la puesta en libertad de los retenidos, añadiendo en su diligencia que "no impedía" al Marqués "desembarcar" a los trece piratas que estaban a bordo del buque español donde por razones “operativas” estimen convenientes. ¡Vale! Les llevamos a Kenia, pero ¿qué hacemos con el que tenemos herido?

El pirata se recupera satisfactoriamente en el hospital francés de la herida que presentaba al ser capturado por el “Marqués”. Nuestros chicos hacen turnos cada cuatro horas con funciones de enlace en la puerta de su habitación.

¿Y si se quiere ir? … ¿será agresivo? … afortunadamente, salvo algún momento aislado en el que se ha puesto un poco nervioso, el pirata parece afable. Ya ha contado que tiene dos mujeres y varios hijos, que es de origen yemení y que quiere volver a Mogadiscio.

Sus trece compañeros fueron “desembarcados” el viernes a Kenia donde serán juzgados según acuerdo firmado con la Unión Europea.

El “nuestro”, una vez recuperado, y con el auto del juez Andreu decretando su libertad en el bolsillo, sólo está esperando el alta médica (los franceses están atendiéndole a cuerpo de Rey, pero están deseando quitárselo de encima), y en principio debería ser devuelto a su país (Somalia). Además, ha entrado en D´jibouti sin visado, (lo trajo el helicóptero del Marqués directamente al hospital, por lo que aquí no puede quedarse. ¡Solo les falta tener piratas sueltos a los pobres yibutíes!

Somalia, asimismo no es un lugar accesible ya que es un Estado fallido en guerra permanente en el que la seguridad es nula. Lo ideal sería llevarlo a Kenia, para ser juzgado allí junto con el resto de sus compañeros, pero ¡claro!, estando en libertad, a ver cómo le convencemos de ir allí.
Además, ¿podemos nosotros custodiarle?... y ¿para qué custodiarle si está en libertad?... ¿cómo le llevamos?... ¿tendríamos que detenerlo de nuevo, lo que implicaría desobedecer el mandato de libertad del juez?


Las leyes, los tratados, convenios, acuerdos… la Audiencia Nacional, ¿no deberían haber previsto estas cuestiones? Y si no interesa atrapar piratas ¿por qué no nos lo dicen y nos volvemos a España?

martes, 5 de mayo de 2009

Los Masai Mara

Sin duda, la vivencia más curiosa e interesante de las que he disfrutado en Mombasa ha sido mi encuentro y charla con los Masai.

Poco antes de comer veo un grupo de “morenos” vestidos con sus atuendos típicos. Paso por delante de ellos, me saludan. Sin pensármelo dos veces me acerco a ellos, y les pregunto quiénes son. Me reciben de forma muy acogedora.

Físicamente presentan un aspecto muy delgado, son altísimos, fuertes, parecen ágiles, llevan agujeros en las orejas del tamaño de un euro. La mayoría son muy guapetones, tienen el cabello con muchas trenzas untadas con grasa o barro en un tono rojizo. Su indumentaria es también roja, y llevan una gran cantidad de collares, brazaletes, pendientes y anillos de bronce. Me muestran sus lanzas, escudos, collares y avalorios.

Recuerdo un documental sobre ellos en el que se contaba como los niños se conviertían en guerreros despues de superar una serie de pruebas de iniciacion. Primero, celebraban una ceremonia de iniciacion, luego eran mantenidos y alimentados por la madre, se les llevaba prostitutas y posteriormente se les entrgaban sus armas para dar muerte a un leon, con el que cortaban la melena del leon para ensenarla como simbolo de victoria. Y ahí están, delante de mi con su una lanza de hierro, sus sables, sus largos cuchillos y su escudo. ¿estarán buscando el leon?

Les hago un interrogatorio: ¿dónde viven?, ¿qué hacen aquí?, ¿son guerreros?, ¿de qué viven?. Responden amablemente a todas mis preguntas en un inglés más que correcto. Me cuentan que en realidad son pastores, tienen cabras, vacas y ovejas. Me cuentan que viven en su reserva al Norte del Serengueti, viven en poblados formadas por cabañas formando un círculo construidas con troncos de arbol. En el centro, por la noche meten el ganado para protegerlo de los animales salvajes, de los leones… ¡estoy alucinando! ¿les pregunto si me están tomando el pelo? Ríen, ¡no!, es real, son auténticos.

Vienen contratados por los hoteles de la zona para hacer bailes rituales y animar a los turistas a hacer safaris.

Quieren objetos occidentales, me pretenden cambiar su lanza por mi reloj, les vale cualquier cosa, mi camiseta, una gorra, lo que sea… les bromeo ofreciéndoles mi ropa interior… se parten de risa! Me preguntan cuánto tiempo permaneceré aquí. Me proponen ir a su reserva al Sur del Valle del Rift (cercana al lago Victoria). ¡Más quisiera yo! La próxima vez que venga me pongo en contacto con vosotros y planeamos una visita pero… cómo me comunico con vosotros?...


“hakuna matata, just give me your email address”

lunes, 4 de mayo de 2009

Una misión desde Mombasa

El despertador suena a las seis y cuarto, tras la ducha académica y vestirme “de piedra”, desayuno un zumo de mango, un poco de piña y un café con la doxiciclina (aquí la malaria es endémica por la gran cantidad de mosquitos favorecidos por la humedad ambiental), Mark nos recibe con el cásico Jambo y subimos al “taxi” en dirección al aeropuerto.

La calle está ya abarrotada de gente. Llama la atención la gran cantidad de mujeres con pesadas cargas sobre la cabeza. El tráfico es caótico e intenso. Recibo llamada del Centro de Apoyo a la Misión modificándonos la intención del Jefe de la Fuerza respecto al plan inicial. La búsqueda deberá centrarse ligeramente más al Sur de lo previsto modificando las coordenadas respecto a lo inicialmente previsto. Las altísimas buganvillas y los baobabs que adornan las afueras de Mombasa nos deleitan la vista.
No se requieren servicios de handling, pago las tasas de aterrizaje, llamo a la Shell para cargar el avión de combustible, David se encarga de llevar a la torre el plan de vuelos y enterarse de la meteo (parece que hoy no habrá tantas nubes como ayer), los de mantenimiento dan el último repaso al avión, todo está en su sitio. Subimos al P-3, Óscar hace el briefing pre vuelo (ocho horas de misión, llegada estimada a las diecisiete locales). Con mecánica profesionalidad se comprueba las tareas del personal a bordo. Mecánicos, armero, fotógrafo, radarista, todos responden. Todo es correcto. El navegante informa del propósito de la misión, la zona y los objetivos.
Les doy mi bendición, les deseo buen vuelo. A las nueve y cinco están despegando. Cinco afortunados nos quedamos en tierra. Tenemos ocho horas de turismo.


Dedicamos la mañana a conocer la denominada “old town”. La ciudad se asienta sobre una isla formada por coral y por tanto en continuo crecimiento. Visitamos el castillo milenario tomado por los turcos a los portugueses, bajamos a un pequeño muelle donde observamos un gran pozo que se utilizaba para lavar a los esclavos antes de ser transportados a América. Hoy hay gente lavando sus propias ropas. En la orilla, de aguas cristalinas, hay gente joven lavándose. Complexión atlética, todo fibra, ni un miligramo de grasa. Uno de ellos con el agua por la cintura se está limpiando enérgicamente los dientes con arena del fondo. El paisaje es tropical.
Subimos de nuevo a una pequeña calle donde abundan los suvenir para turistas. Figuras de ébano, collares, pulseras de pelo de elefante, capazos de fibra de baobab, cuadros y telas con motivos africanos. Tiempo de tomarnos una cerveza. Nos sentamos en una terraza y finalmente nos decidimos por zumos de papaya, mango, piña… frente a nosotros, delante del agua, los chavales juegan en un improvisado partido de fútbol. Entran duro, ríen, caen al suelo de forma aparatosa, se divierten.
Antes de subir al aeropuerto, contemplo absorto el espectáculo: el techo de los taxis, abarrotado de monos, es utilizado de trampolín para subir a los árboles. Llamada del avión: con un ruido inaudible alcanzo a comprender que aterrizarán a las cinco y cuarto.
Como un clavo el P-3 toma tierra sin novedad. Recibo a bordo el debriebieng. Una fragata francesa ha apresado a los ocupantes de un barco nodriza, que servía de apoyo a los piratas, cuya presencia fue detectada en nuestra misión de ayer. Hoy, nada importante que reportar. Óscar todavía tiene cara de susto.

Dos grandes frentes de cúmulo nimbos han sido imposibles de sortear al regreso. El avión se ha movido “de lo lindo”, la ayuda del viejo radar y la pericia de su operador han permitido el retorno seguro a Mombasa. La tripulación se marcha a descansar.

Repostamos el avión para el vuelo de regreso a D´Jibouti de mañana. Los de mantenimiento empiezan la “diaria”; Pedro revisa concienzudamente los motores, Paco la estructura del avión, Meji supervisa el radar y Lara los instrumentos de cabina. Todo está en condiciones de volar un día más. Terminamos de noche. Echamos la llave a la puerta y volvemos al hotel. Los informes de misión son enviados, damos novedades al Jefe de la Base de Morón. Un día más el P-3 ha cumplido su misión. En el hotel doy instrucciones de transporte para el día siguiente, solicito facturas de alojamiento, comida y telecomunicaciones. Aún hay tiempo de una ducha, escribir este post antes de ir a cenar.




Después nos tomaremos una cerveza (ahora sí) en el chiringuito del hotel al borde de la playa.

sábado, 2 de mayo de 2009

“Jambo”

¡Karibu!, dice un letrero nada más llegar a Mombasa… “Bienvenidos”.¡Ésta es la África que esperaba encontrarme!

¡Qué bonita! la original, pobre, con gente humilde, pero en desarrollo, llena de vegetación, cocoteros, palmeras, mangos, guacamoles, helechos… verde. Plagada de animales exóticos, lagartos de colores, murciélagos gigantes, insectos, monos… playas idílicas de arenas blancas con grandes palmerales cayendo sobre el agua. La temperatura no es demasiado elevada, pero la humedad es impresionante, sudamos por todos los poros, da igual, en África, se supone que debe hacer calor ¿no?

La gente sonríe, es feliz, no muere de hambre, tienen trabajo, modesto, pero suficiente para vivir. Estudian, trabajan… están más gordos que en D´Jibouti, algunos de ellos tienen incluso barriga, ellas tienen aspecto africano, labios inmensos, tono de piel ébano, ese trasero tan característico que una blanca no puede tener jamás por más silicona que se añada, respingón, hacia arriba. Lucen preciosos vestidos de colores. Algunas parecen llevar traje de noche a plena luz del día. Otras llevan cestas en la cabeza en difícil equilibrio.

Los niños no están desnutridos, juegan, se divierten. Ríen.

Mombasa es caótica en cuanto a concepto urbanístico, el tráfico es por la izquierda, al estilo inglés. Todo el mundo habla ingles. El taxista sonríe dejando ver el inmenso agujero entre sus dos paletas delanteras, me cuenta la vida de su hijo. Tiene que trabajar mucho para pagar sus estudios. Está estudiando secundaria, pronto empezará la universidad, se siente sumamente orgulloso de él. La furgoneta que utiliza como taxi es muy vieja, tiene un techo que se levanta completamente y nos permite llevar la cabeza fuera del vehículo. El espectáculo para un neófito como yo por estas tierras es asombroso. Hay multitud de bicicletas, carril bici en las calles principales, incluso en las autopistas. La gente abarrota la carretera, las cunetas, las calles,cruzan por todas partes. “Hakuna matata” dice el taxista en suajili… o sea, “no hay problema”. Hay alegría, la ciudad late con un pulso propio, vital. Es alegre, te provoca hilaridad, bienestar, placer, risa. Se ven muchos carros tirados por personas. Uno lleva una moto, otro está cargado de fruta, otro lleva multitud de fardos de cualquier cosa. Van por el medio de la calzada.

Por la noche, cenamos en el restaurante del hotel, de tipo colonial. Precioso, vetusto, pero con un encanto especial. Estamos bajo un pequeño techo, la brisa marina permite una sensación sumamente agradable. Hay música en directo, años setenta, Elvis Presley, América, Beach Boys…una desconcertante regla de etiqueta impide cenar en pantalón corto, me proporcionan un colorido pareo que amarro en mi cintura… más risas!

Hay hamacas frente a una preciosa playa blanca. La noche es tranquila, las olas baten levemente a escasos veinte metros de donde nos encontramos. En el cielo, La Cruz del Sur. ¡Encantado de conocerte!

Entiendo el sentimiento de los viejos exploradores ingleses en estas latitudes, entiendo el enganche africano.

miércoles, 22 de abril de 2009

¿Cambiamos de residencia?

Las noticias aparecidas ayer en España son claras y contundentes:

·"Defensa modifica su misión en Somalia para proteger de los piratas a la flota española"
http://www.abc.es/20090421/nacional-nacional/defensa-modifica-mision-somalia-20090421.html

· “España trasladará a Kenia un avión de combate para defender a los pesqueros”
http://www.elpais.com/articulo/espana/Espana/trasladara/Kenia/avion/combate/defender/pesqueros/elpepuesp/20090420elpepunac_1/Tes


· “Defensa traslada a Kenia un avión para proteger a la flota pesquera”
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009042100_43_748077__Espana-Defensa-traslada-Kenia-avion-para-proteger-flota-pesquera

· “Los atuneros, contentos por los nuevos efectivos para proteger la flota”
http://www.agrocope.com/noticias.php?id=97096&comu=&ztipo=&ini=0&ini2=0

· “El Ejército usará la fuerza con los piratas”
http://www.adn.es/impresa/politica/20090421/NWS-0154-Ejercito-piratas-fuerza-usara.html

Las declaraciones de la Ministra de Defensa en España y la repercusión en la sociedad española son evidentes por su contundencia y rotundidad.

Esperemos que las instrucciones “a recibir” sean igualmente diáfanas, nos permitan conocer exactamente cuál es nuestra misión, cuál es nuestra cadena de Mando (nacional o europea), cuál es el límite establecido para cada situación y cuál es el estatuto de nuestra fuerza que se ha negociado con Kenia.

Mientras que nuestros cuarteles generales preparan afanosamente el nuevo escenario (o viejo, según se mire), nosotros, los del P-3, preparamos nuestras mochilas esperando que sus señorías modifiquen el Código Penal español tipificando los delitos de piratería o, en su defecto, se negocie el acuerdo con Kenia que permita la entrega de piratas a sus autoridades para un eventual juicio, en caso de que su captura llegue a producirse.

A la espera de que nuestro avión regrese mañana a esta Base, y recibir instrucciones desde Madrid, la coletilla que se oye entre nuestra gente es bien conocida: " si hay que ir se va, pero... "