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viernes, 12 de junio de 2009

"Jose"

Si hay alguien en el Destacamento que ha despertado de una forma especial el cariño de todos y cada uno de los componentes del grupo que estamos próximos a regresar, ése es Jose.

Jose es una persona sencilla, simple y llana, que tiene los conceptos muy claros, su escala de valores bien definida y el objetivo que persigue durante su estancia en D´jibouti, absolutamente diáfana.


Ha pasado los cincuenta, es corpulento, no muy alto, cara de niño que acaba de hacer una trastada, sonrisa fácil y una predisposición innata para solucionar cualquier tema que pueda atragantársenos. En estos meses ha hecho de todo; y cuando digo de todo, quiero decir exactamente eso: de todo. Nos conoce perfectamente a cada uno de nosotros, se ha interesado por la condición física, médica y mental de todos, por nuestras preocupaciones personales, nuestra vida profesional, nuestro estado de ánimo… siempre intentando ayudar, echar una mano, arreglar un problema, por simple que este parezca.

Habla buen inglés, se maneja perfectamente con el francés, y aunque las recepciones y actos oficiales no son muy de su agrado, puede considerarse que ha pasado el test de relaciones públicas con muy buena nota. También ha aprobado, aunque con un cinco por los pelos, la asignatura de tomarse una cerveza por la noche.

Además de su carácter dicharachero, y su especial predisposición para hablar de temas aeronáuticos, sus hobbies conocidos son dos: la fotografía de la que es un auténtico entusiasta, y que le ocupa gran parte de su escaso tiempo libre y… desde su estancia por estas tierras, el buceo. Como buen deportista que ha sido (y sigue siendo), la experiencia de las inmersiones le ha atrapado. Ha encontrado en dicha actividad los únicos momentos en que, al menos durante el tiempo de inmersión, ha estado evadido de agenda, teléfonos, teletipos, informes y un sinfín de preocupaciones que ha conseguido ir superando, como si de una carrera de obstáculos se tratara, hasta llegar a la meta sin haber derribado ni uno sólo de ellos.

Durante su vida profesional, que yo sepa, ha efectuado cursos en Estados Unidos y en Italia, ha dado la vuelta a África, ha participado en anteriores Destacamentos en la antigua Yugoslavia y en Guinea, ha estado al frente de un Escuadrón de la OTAN en el centro de Europa durante cuatro años, ha salido en multitud de ocasiones de situaciones variopintas, difíciles algunas, peligrosas otras, siempre con sentido común y una “pizca de suerte”. Con tono jocoso dice “en África, menos robar, matar y violar mujeres he hecho de todo…” ¡y me lo creo!

Es una persona optimista y afortunada, y se vanagloria de ello, contagia actividad y vibraciones positivas. Todo el Destacamento sabe que si él está detrás de algo, no habrá ningún problema, y el éxito está garantizado.

Personalmente he pasado mucho tiempo a su lado, he aprendido de él muchas cuestiones técnicas que desconocía, pero sobre todo he aprendido que el cariño de la gente no se logra con actos o con palabras, se gana día a día con una forma de ser.



Lo digo yo, pero transmito el sentimiento del grupo, ha sido un auténtico placer y una lección humana y profesional estar a las órdenes de Jose por una temporada.

miércoles, 10 de junio de 2009

La familia P-3

Hoy hemos enviado la siguiente nota de prensa a España para conocimiento y efectos oportunos:

"Con la llegada del destacamento de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, ha aumentado a cuatro el número de aviones de P-3 de patrulla marítima estacionados en Djibouti. Todos estos aviones están encuadrados en las distintas Agrupaciones que realizan operaciones de lucha contra la piratería o el terrorismo en la zona del Golfo de Adén.

Aparte de ejercicios o reuniones internacionales de patrulla marítima, ésta es probablemente la primera vez que aviones P-3 de cuatro países (Alemania, España, Estado Unidos y Japón) y de tres continentes distintos, coinciden en un mismo lugar para la realización de operaciones reales de vigilancia marítima y, según las informaciones recibidas, es muy posible que esta familia se amplíe en fechas próximas con la llegada de un P-3 de Australia y otro de Suecia. Aprovechando esta extraordinaria circunstancia, en el día de hoy, 10 de junio, se ha realizado una “foto de familia” de todos los aviones y tripulaciones de P-3.

Aunque operan con distinto avión, también se encuentra estacionado en Djibouti un avión de patrulla marítima francés, que hoy no ha podido “salir en la foto” por estar realizando una misión de vigilancia en el Golfo de Adén.
Esta ocasión se ha aprovechado también para estrechar lazos entre las distintas tripulaciones y países y para establecer canales de comunicación para una mejor coordinación de las misiones que se realizan en la zona y para el intercambio de la información y la experiencia en estas misiones.

Todos los presentes han expresado su deseo de que esta primera reunión se continúe con reuniones periódicas y jornadas de hermandad entre todas las tripulaciones".


Lo que no decimos, ni se aprecia en la foto son los más de cuareta grados que había en el aparcamiento del aeropuerto civil de D´Jibouti que nos han hecho perder un par de litros de líquido en forma de sudor por cabeza... aún con éso, ha sido un intercambio agradable por la confraternización con los colegas de diferentes países con los que nos une el mismo objetivo, y con los que compartimos el mismo medio, unos más veteranos que otros: el P-3.

martes, 9 de junio de 2009

¿Qué es D´jibouti?

D´jibouti es un rincón olvidado del mundo, abandonado a su suerte, utilizado por su interés geoestratégico por los poderosos del planeta y perdido de la mano de Dios.

Existen dos D´jiboutis. En la ciudad, la modernidad se mezcla con un mundo ancestral que uno puede imaginar cuando recuerda las historias de Simbad el Marino. El centro de la capital, en donde por la noche se oye el rumor de los bares y los clubes nocturnos, merece la pena pasearse y explorar, aunque uno no sea muy de “ir a garitos” y observarlo todo atentamente.

Dos mundos conviven en paralelo sin mezclarse jamás. El de los occidentales, que gira en torno al Kempinski, al club náutico, la embajada, el hotel Sheraton, los jardines de Ambouli, las playas de Doraléh, la llanura de Serpent. Es el D´Jibouti de las bases militares francesas cuyas autoridades se pasean encerradas aún en sus nostalgias colonialistas. En las terrazas de los cafés, bajo el ronroneo de los ventiladores, se habla de expediciones en cuatro por cuatro y de encallamientos, de pesca de grandes peces y de hermosas etíopes...

El mundo indígena, por su parte, se encuentra estructurado en torno al gran mercado, el Magalla, a la puerta del Harar (plaza Rimbaud), que se despereza por la mañana a los pies de la mezquita y donde las mujeres charlan delante de sus puestos de azafrán y pimienta. Alrededor, en particular en la rue des Mouches, al final de la rue Etiopía, los tenderetes de comerciantes yemeníes, del tamaño de cajas de cerillas, amontonan tejidos de la India, huevos de avestruz, mariscos del Mar Rojo, mandíbulas de tiburón, luces etíopes, cintas de video y aparatos de aire acondicionado.

Cuando cae la tarde, las familias se reúnen en campamentos de chozas redondas llamadas “tukuls”. Si eres un poco “echao pa´lante”o si alguien te presenta, puedes gozar de su hospitalidad y ser invitados a compartir un café etíope, incluso algunos alimentos bajo la tienda.



En la ciudad, desde el inicio de la tarde, las gentes abandonan sus escasas actividades para reunirse en las casas; allí, tumbados sobre alfombras y cojines, mastican durante horas enteras khat, esa planta euforizante que constituye una verdadera plaga social. ¡Los D´Jiboutianos consumen, legalmente, cerca de quince toneladas por año!

Aunque la población es relativamente tolerante, observo y respeto, como haría en cualquier otro país musulmán, con toda la corrección de la que soy capaz, tanto el vestir como el comportamiento y respeto a sus tradiciones.

Tienen que pasar muchos, muchos, ¡muchos! años para que este trozo de tierra desértica e inhóspita, pueda alcanzar los estándares de un país civilizado. Me refiero a los civilizados musulmanes, por supuesto.

lunes, 8 de junio de 2009

Niños

En D´Jibouti hay un sinfín de problemas relacionados con los niños, unidos a una completa ausencia de garantías y grandes lagunas jurídicas.

Como consecuencia de los conflictos regionales de los países vecinos, se origina la llegada de un número desproporcionado de refugiados que se encuentran en un limbo jurídico, (no son ni asilados ni apátridas), cuya situación irregular normalmente acaban pagando los más débiles: los niños refugiados, acompañados y no acompañados, hacinados en los campos de refugiados, quienes carecen de los servicios de salud y educación mas imprescindibles.

El Gobierno, no tiene ninguna estrategia global para hacer frente a la desatención de los refugiados, ni mucho menos al cuidado de los niños. Recientemente ha aprobado un Código de la Familia que establece la estricta prohibición de la adopción. La preocupación de las autoridades se centra en que en la práctica, las adopciones internacionales se dedican al envío de niños fuera del país sin garantizar el respeto a los procedimientos establecidos en las adopciones ni el impacto psicológico que pueden sufrir los propios niños, utilizando los fondos obtenidos para su autofinanciación y sostenimiento.

Las instituciones internacionales observan con preocupación el elevado número de huérfanos y niños vulnerables que necesitan una atención especial y ha instado a las Autoridades de D´jibouti a que velen por la educación de los más desfavorecidos en el propio seno de sus familias y las comunidades de origen o, como último recurso, en centros de cuidados alternativos.

Los niños, además de carecer de educación y acceso a la sanidad, están expuestos a toda clase de despropósitos: los niños trabajan. Aunque la legislación prohíbe el trabajo a los menores de dieciséis años, es frecuente ver jóvenes vendiendo khat, trabajando en restaurantes y pequeños negocios, limpiando zapatos, haciendo de “gorrillas” vigilando coches, trabajando como servicio doméstico. Los niños se ven envueltos en ocasiones en casos de abusos de menores y otros de prostitución infantil. El castigo de los autores de esos actos generalmente consiste en penas muy ligeras.

Los niños son frecuentemente maltratados sin que dichos casos sean especialmente perseguidos por la justicia yibutí. Aunque la Ley contempla la separación de los niños de sus padres, como último recurso, en los casos de abuso o negligencia, ésta tampoco es posible que pueda llevarse a la práctica debido a la ausencia de infraestructura para ello. Otras veces son abandonados. La pena por ello es la cárcel o una multa sustitutiva.

La educación es obligatoria, pero hay que pagar por ella, lo cual equivale a que la obligatoriedad no deja de ser una quimera. Tampoco parece muy recomendable el impacto sobre los menores de la continua práctica de la poligamia de sus progenitores.



De esta manera, nos encontramos que muchos de los niños que viven en orfanatos no son realmente huérfanos, sino que viven en dichos establecimientos como mal menor de los pequeños. Además, como el Gobierno prohíbe su adopción, cualquier camino para estos pobres desgraciados está, en la práctica, avocado al desamparo más absoluto. ¿No es dramática dicha situación?

sábado, 6 de junio de 2009

Compromiso

Hay dos tipos de personas en este planeta; las que, con independencia de su religión y creencias, nacionalidad, origen y estatus social se encuentran comprometidas con sus semejantes, cuidan el medio ambiente y sufren con las guerras, el hambre y las desigualdades sociales. Y otras que son egoístas, piensan constantemente en el dinero, en lujos y miran para otro lado cuando oyen informes sobre las desgracias ajenas y carecen del mínimo escrúpulo social.

Mi estancia en este país, la comprobación del sufrimiento, ver el hambre en el rostro de las personas, la desigualdad, la miseria, la carestía de lo imprescindible y la comprobación in situ de la muerte de miles de personas por ausencia de alimentos me han clarificado mi escala de valores.

¿Cómo es posible que en España suframos por nimiedades cuando muchísimos niños mueren cada año como consecuencia de enfermedades fácilmente prevenibles o tratables, como diarrea o neumonía … ?, ¿qué importancia tiene casi nada de lo que me ocurre en España si lo comparamos con la ausencia de cuidados sanitarios en D´jibouti?, ¿en qué estoy pensando cuando me enfado porque tengo que esperar algunos días en España para que me den una cita médica, mientras que un niño nacido en África Subsahariana hoy tiene veintisiete posibilidades más de riesgo de morir antes de los cinco años que un niño nacido en un país industrializado?, ¿por qué me preocupo por el futuro de mis hijos ante un mal resultado académico si ellos tienen garantizado el estado del bienestar con alimento y hospitales, mientras que aquí la inmensa mayoría de niños y niñas no reciben atención médica básica?

España ocupa según el informe “Índice de madres 2007” el noveno puesto entre los diez mejores países para ser madre; D´jibouti ocupa el ciento treinta y uno (o sea el noveno por la cola)… ¿no es una casualidad terrible? Realmente es una terrible coincidencia que, obviamente, remueve mi conciencia.

Y qué decir de la educación… yo soy de los que me disgusto muchísimo ante un mal resultado académico y me preocupa mucho el futuro de mis hijos. En D´jibouti, educación es vida: Una de las maneras más efectivas para disminuir el riesgo de muerte de las madres y sus hijos es asegurar que las niñas vayan a la escuela. Cuanto más tiempo pasan en el colegio, más tarde se casan y se convierten en madres. Las niñas con educación tienen más posibilidades de madurar para ser madres y gozar de salud, nutrición, poder económico y conocimientos sobre cómo cuidar de sí mismas y de sus hijos.

¿De qué están hechos nuestros políticos? ¿Cómo no mostrar un mayor grado de solidaridad con países como éste? El cero con siete es un invento occidental para lavar nuestras conciencias, y ni siquiera nos acercamos a dicho objetivo.



En D´Jibouti, los niños y niñas más pobres son los más excluidos y los que tienen mayor riesgo de morir. Es así de triste, ¿cómo permanecer impasible ante semejante realidad?

viernes, 5 de junio de 2009

Viernes de playa

El viernes es el día de fiesta de los musulmanes. No hay trabajo (en este caso oficialmente para nadie, ni siquiera en el puerto), no hay escuelas, el mercado está cerrado, no abren bancos ni ningún comercio, todo el mundo se concentra a las doce en las mezquitas, los franceses se van de excursiones, no hay un solo vehículo por las calles, hace un calor extremo (como siempre), no encontramos ni siquiera a nuestros “locos oficiales”, ellos también deben tener su día de descanso, no hay absolutamente nada que hacer salvo combatir el calor y pasar el día de la forma más llevadera posible: o sea, ¡todo el mundo a la playa!

Nosotros no notamos la diferencia, salvo en los trayectos de subida y bajada a la base. Volamos igual, ya que los piratas no hacen festivos. Sin embargo, cuando pasamos al lado de la playa, el aspecto de la misma es impresionante.

Ciertamente no es Benidorm, Cullera, la playa de San Juan ni ninguna otra playa española que nos pueda servir de referencia…




Familias enteras, con seis u ocho chavales de media, aparecen por pequeñas bocacalles inexploradas por nosotros, procedentes de sus chabolas con cara de felicidad y ganas de pasarlo bien. Es una auténtica procesión. La carretera se encuentra plagada de gente. Van medio desnudos, con pantalones cortos, sin camisetas, en chanclas (en eso no hay diferencia respecto a otros días ya que cada cual dispone de un solo calzado), otros descalzos, alguno lleva un balón, otros una rueda de coche inflada… las mujeres llevan sus velos, otras van con camisetas y ropa ligera y generalmente caminan cargadas con agua.


La playa está abarrotada, no hay tumbonas, no hay más de dos o tres sombrillas en toda la playa, no hay toallas, no hay bañadores ni biquinis, no hay cremas. La mayor parte de los bañistas pasan el día entero en el agua. Las mujeres que se bañan lo hacen con camisetas y pantalones, muchos chavales también conservan sus ropas mientras se dan el interminable chapuzón. No hay absolutamente nada de oleaje, no se mueve la más mínima brisa, la orilla del mar parece una piscina, se ven más “cabecitas a remojo” que agua propiamente dicha.

Las escasas sombras de alguna palmera están completamente atiborradas. Alguno construye una choza para protegerse del sol con ramas y bolsas de plástico. Da igual, bajo el sol se puede soportar diez o doce horas si permaneces a remojo. Los chavales juegan al fútbol en improvisados campos polvorientos. En la playa, una rueda de vehículo hace de cama elástica para ensayar saltos con increíbles cabriolas. Algunos de pelean, todos ríen. Hay muchísima gente en cuclillas en círculos familiares.




Cuando se hace de noche la gente comienza a recogerse, la carretera se encuentra mojada de la gran cantidad de personas que se han aseado tras el día playero como buenamente han podido con agua de mar recogida en botellas de plástico. La playa está absolutamente llena de desperdicios, papeles, bolsas y todo aquello que ha perdido completamente su utilidad.

Esta noche, un pelotón de limpieza (al que nosotros llamamos “pelotón de castigo”) recogerá toda la porquería y barrerá la carretera para que mañana sábado presente un aspecto aceptable.

miércoles, 3 de junio de 2009

Un poco de Historia

D’jibouti es sinónimo de olvido, de desolación, de desierto. Nadie se acuerda de este rincón del mundo. Quizá porque limita con países tristemente dados a conocer a la comunidad internacional por las tragedias, guerras y hambrunas que les han asolado una y otra vez, D’jibouti se ha resignado a no ser noticia para nadie. Nadie se acuerda de sus sequías terribles, de su hambruna mortal, de sus caminos polvorientos, de sus campamentos de refugiados...


Para conocer un poquito qué es lo que ha sucedido en este país a lo largo de su historia para llegar a la situación actual he buscado alguna reseña significativa. No hay mucho…

Por el siglo III antes de Cristo, inmigrantes Ablé llegaron desde la península arábiga y se establecieron en el actual territorio de D´jibouti. Los Afar, también llamados danakil, descienden de estos pueblos nómadas. Luego los Issa de Somalia expulsaron a los Afar del norte y se establecieron en las regiones costeras.


En el año 825 misioneros árabes introdujeron el Islam. Los árabes controlaron el comercio en la región hasta el siglo XVI, cuando llegaron los portugueses a hacerles competencia.

En 1862, Tadjoura, uno de los sultanatos en la costa somalí, vendió el puerto de Obock y las tierras adjuntas a Francia por 52.000 francos.

Poco a poco la presencia francesa fue haciéndose cada vez mayor y en 1945, recién terminada la II Guerra Mundial, la Somalia Francesa (que era la región de D´jibouti controlada por los franceses) fue declara Territorio Francés de Ultramar. Las tensiones entre las tribus locales y los franceses produjeron brotes de violencia y provocaron la retirada francesa en 1977, fecha de la independencia y en la que nació el nuevo Estado, con su Presidente, apoyado por una considerable presencia de tropas francesas.



Desde 1991, el Gobierno establecido se vió enfrentado con la rebelión armada de los Afar, organizados en el Frente para la Restauración de Unidad y Democracia (FRUD).

Desde entonces, y después de dos años de rebeldía en su mayor parte exitosa, se produjeron una serie de derrotas militares importantes sobre los rebeldes. Estas derrotas crearon divisiones serias entre los grupos Afar y, en 1994, una de las facciones firmó un acuerdo de alto el fuego con el gobierno, incorporando miembros del FRUD en la dirección de las Fuerzas Armadas y el propio Gobierno.


Etiopía y Somalia, vecinos de Djibouti, tienen aspiraciones territoriales con este país. El interés de Etiopía es fundamentalmente geopolítico. Al conquistar Eritrea su independencia, Etiopía se transformó en un país sin salida al mar. Para Somalia la cuestión es sobre todo una reivindicación histórica, coherente con su aspiración de reunificar la nación somalí.


Sin embargo, la guerra que mantiene D´Jibouti en la actualidad no es tanto política como de subsistencia.

La sequía de los últimos años viene provocando una dramática crisis alimentaria que hace que Djibouti luche en agonía y en silencio por sobrevivir.


http://www.unicef.org/spanish/har08/index_djibouti.php

viernes, 29 de mayo de 2009

Atta Hassan Mohamed

Se trata de un joven de veintinueve años. Yibutí de nacimiento, de familia muy humilde, muy espabilado.

Es un chaval bajito, dicharachero, su inglés es mediocre, lo suficiente para hacerse entender. Es despierto, tiene una frente prominente que termina con grandes entradas, tez oscura-clara y aspecto más etíope que Yibutí.

La primera vez que le vi, me dio sensación de ser un poco desastre, siempre lleva camisas de rayas de manga larga, de talla grande, puños arremangados, no usa nunca corbata.

Cuando tenía catorce años, debido a sus excelentes calificaciones escolares recibió una beca del gobierno de D´jibouti para ir a estudiar a Argelia. Ayudado económicamente por el gobierno argelino durante seis años, completó allí su formación superior, se casó con una chica árabe argelina y regresó a D´Jibouti. Su mujer se quedó a vivir en Argel mientras que Atta finalizaba sus estudios universitarios en su ciudad natal, esta vez becado por las autoridades francesas.

Aquí conoció a su novia, diez años menor que él, de madre Yibutí y padre francés… que en la actualidad está estudiando en la Sorbona.

Una vez finalizada su formación, Atta firmó un contrato indefinido en el Hotel Kempinski para trabajar como “Credit Supervisor” en el departamento de finanzas. Trabaja de ocho de la mañana a ocho de la tarde. El sistema informático que utiliza es muy farragoso. Atta pelea con grandes números, pero a veces parece que el objetivo del hotel no es ganar dinero, sino más bien blanquearlo.

Sus expectativas profesionales pasan por promocionarse y llegar a ser el Jefe de finanzas de dicho hotel. Lo conseguirá, algún día.

En el plano personal, Atta se encuentra con su actual mujer esporádicamente, aquí o en Argelia, pero su ilusión es casarse con su novia medio francesa. Su futura suegra se la prometió, y éste espera impaciente el inminente momento de su regreso para convertirla en su segunda mujer. Además su suegra le va a regalar una casa donde puedan convivir los recién casados y fundar una familia. Atta dice que para él será una tremenda responsabilidad y le va a costar mucho dinero tener que cuidar de su mujer el resto de su vida.

- “¿ Y como te las arreglarás cuando venga a verte tu primera mujer, la argelina?” , le pregunto con curiosidad.



- “Tendré que trabajar el doble, para que ambas se sientan satisfechas y orgullosas de su marido” me contesta con naturalidad.

¡ Anda que... como se entere Bibiana!

jueves, 28 de mayo de 2009

Religión

La Constitución de D´jibouti declara el Islam como religión de Estado, sin embargo admite la libertad religiosa y el Gobierno, generalmente, es admisivo con dicha práctica. Así pues, el Gobierno no sanciona “oficialmente” a quienes ignoran las enseñanzas islámicas o practican otros cultos.



A pesar de la libertad religiosa, más del noventa y tres por ciento de la población es musulmana sunní. Los cristianos (franceses censados incluidos) no llegan al cinco por ciento, el resto agnósticos, hindúes y etíopes ortodoxos y protestantes. Aunque no existe norma legal contra el proselitismo de otras religiones, la práctica y las normas culturales locales hacen difícil su difusión pública, pero hay que reconocer que aquí hay iglesia y cementerio católico, ¡que no es poco!

En cambio, en la vecina, caótica, ingobernable y convulsa Somalia, su gobierno (autoproclamado oficialmente como tal a principios de este año en D´jibouti) aprobó hace poco más de un mes la Sharia como único remedio para restablecer el orden en el país Allí, las lapidaciones son algo habitual. La Sharia consiste, para los musulmanes, en aplicar la ley de Dios tal como fue revelada por Mahoma. Esta Ley Islámica constituye un código detallado de conducta e incluye los criterios de la moral y de la vida, las cosas permitidas o prohibidas, las leyes separadoras entre el bien y el mal.

Afortunadamente, D´Jibouti no profesa la Sharia formalmente, sin embargo, la costumbre hace que esté adoptada por la mayoría de la población yibutí… en un mayor o menor grado, como una cuestión de conciencia personal. Esta ley Sharia es completamente discriminatoria contra las mujeres. La aplican los hombres y es la manera de que ellos ven “su forma de crecer su cultura y el bienestar de cada ciudadano".

Entre las chavolas de las poblaciones más humildes y pequeñas de los suburbios de D´jibouti, no falta nunca una impoluta mezquita. Si la barriada es más populosa, las mezquitas aparecen por todas partes. Tampoco es extraño encontrar grupos rezando sus oraciones mirando a la Meca entre cuatro piedras, encima de algún cartón, a tres o cuatro metros del arcén de cualquier carretera.

Al atardecer, los cánticos religiosos resuenan en toda la ciudad… mis compañeros, repiten en voz alta con cierta “coña”: “Aleeeeeeti, Aleeeeeeti”. Realmente tengo la sensación de encontrarme en las afueras del Calderón, a la orilla del Manzanares, escuchando de fondo los cánticos de la afición colchonera.

miércoles, 27 de mayo de 2009

¡Calor!



Nuestro cuerpo no está preparado para soportar de manera continuada unas temperaturas tan elevadas. No es natural.

El máximo problema del clima de D´jibouti no son los más de cuarenta grados que soportamos a diario, sino que la temperatura no desciende por la noche, apenas unos grados, no baja de treinta y cuatro. Por la mañana, a primera hora, cuando cogemos los vehículos para dirigirnos a la Base, la “bofetada” de calor es impresionante, la atmósfera es irrespirable, el uniforme, aunque preparado para climas extremos, transmite un calor inusual especialmente en la parte de los hombros, como si tuviésemos una estufa a escasos centímetros de nuestra piel. La claridad de la luz del día obliga a llevar gafas de sol con cristales de protección contra los rayos UVA, nuestro cuerpo reacciona instantáneamente… a partir de ahí: ¡todo el día sudando!


Cuando la suma de temperatura y humedad relativa supera los cien, la sensación térmica es insoportable… aquí no bajamos de ciento veinte. Pensemos en Madrid, Sevilla o Zaragoza en plena canícula estival, pero con mucha más humedad y sin que esa temperatura descienda por la noche. Aquí hay sólo dos estaciones: invierno e infierno.

La más mínima actividad física en el exterior es extenuante. La población local se mueve muy lentamente, su cuerpo se ha adaptado relativamente, sudan menos. Es un mecanismo natural de defensa para poder sobrevivir. El velo de las mujeres es una reminiscencia de algo que fue y sigue siendo útil. Es necesario protegerse la cabeza del sol y la cara de las tormentas de arena. En la actualidad su uso es un símbolo de sumisión de un género hacia el otro. Sin embargo, son muchos los hombres que, especialmente en las horas centrales del día, siguen llevando algún tipo de protección sobre sus cabezas (normalmente pañuelos, camisetas, trapos, cualquier cosa).

El sol abrasador está siempre en su cenit. La gente se protege debajo de cada sombra, en pequeñas chozas artesanas, bajo la sombra de un cartel, pegados a cualquier muro. Los hombres echan a las mujeres, y los más fuertes a los más débiles. La mayoría de la población duerme horas y horas durante todo el día y baja su nivel de actividad a los mínimos imprescindibles… sólo respirar. En esas circunstancias, el khat ayuda a evadirse de la realidad insufrible.

Nosotros somos privilegiados ya que nuestras oficinas cuentan con aire acondicionado. Mejor dicho: éramos privilegiados. La electricidad en D´Jibouti se genera quemando combustible en una única central térmica. La electricidad es un bien escaso y caro, y últimamente, la escasez nos afecta directamente. Todos los días sufrimos cortes de luz de varias horas. A los cinco minutos sin aire, las gotas de sudor empiezan a chorrear por nuestro rostro, empapamos la camiseta que no se secará hasta que no vuelva de la lavandería, todos los poros de nuestro cuerpo destilan humedad, bebemos litros y litros de agua (seguimos siendo afortunados, no todo el mundo tiene acceso al otro bien escaso de D´jibouti)



Escribo estas líneas mientras hacemos tiempo para que vuelva la luz, el teléfono, la señal del satélite y recibir desde España importantes órdenes que debemos cumplir, probablemente mañana. Me falta el aire, las gotas de sudor resbalan por mi frente y nariz y caen sobre el teclado del ordenador, nuestra oficina es una sauna, se mastica la atmósfera, no puedo más, salgo a la calle, bajo la lona traslúcida que cubre el pasillo entre nuestros containers... ¡donde se puede disfrutar de una suave brisa a más de cuarenta grados!

domingo, 24 de mayo de 2009

La importancia geopolítica del Puerto

D´Jibouti capital es el puerto franco de África nororiental. De hecho es el único acceso por mar al continente africano en una distancia de miles de kilómetros.

Al Norte, en todo el Mar Rojo, ni Eritrea, ni Sudán, ni Egipto tienen ningún puerto importante desde el punto de vista comercial hasta pasar el Canal de Suez donde encontramos Alejandría, ya en el Mediterráneo. Al Sur, al ocupar Somalia, todo el “cuerno de África”, y dada la situación geopolítica de dicho país, descartamos Mogadiscio y hay que llegar por tanto hasta Mombasa en Kenia para encontrar un lugar con ciertas garantías.

¿Cómo accede al mar un país con un flujo comercial tan importantes como Etiopía? La respuesta es sencilla: a través de D´jibouti. ¿Y cómo ha aguantado independiente un país tan pequeño y con tan pocos recursos como éste? Igualmente sencillo: porque los franceses (quienes consideran este punto de gran importancia estratégica) han impedido cualquier intento de anexión por sus belicosos vecinos.


Así pues nos encontramos con una ciudad, y yo diría un país entero que gira entorno al puerto. Única salida natural al mar del comercio etíope, el puerto de D´jibouti es además el único polo económico importante del país.

Toda la actividad de la ciudad gira en torno al puerto. Allí veremos grandes naves mercantes, llegadas de todos los confines, amarradas entre dhows con sus equipajes con pinta de piratas que surcan las aguas costeras entre D´Jibouti, Tadjoura, Obock, Hodeida y Adén. Últimamente, con el lío de los piratas, proliferan gran número de fragatas y otros barcos de guerra de cualquier parte del mundo. Los hay griegos, italianos, franceses, americanos, suecos… ahora japoneses y como no: españoles.

Además, desde el puerto operan algunas pequeñas compañías marítimas, entre ellas Ethiopian Shipping Lines, que conecta con pequeños puertos del Mar Rojo. Y por último hay algunas compañías particulares como Dolphin, que organiza excursiones en skiffs (lanchas motoras) o en dhows para bordear las costas, así como visitar el Mar Rojo y el Golfo de Adén.

Puedo garantizar que un viaje en skiff por el Golfo de Aden resulta de lo más gratificante... ¡esperemos no ser confundidos por piratas por el P-3!

sábado, 23 de mayo de 2009

Transporte público

No podemos partir de la base de lo que conocemos en Europa. Aquí hay autobuses, taxis y trenes, pero tienen algunas particularidades respecto a lo que estamos acostumbrados…

Los taxis son muy… ¿curiosos?. Son verdes, coches tipo “napolitano”, llenos de golpes por todas partes, los puedes encontrar con el volante a la derecha o a la izquierda. No sé de donde los importarán, pero es seguro que en su lugar de origen debieron haber sido dados de baja como chatarra hace muchos años. Muchos de ellos están tuneados, suelen llevar además guirnaldas navideñas a modo de decoración. Si llevan asientos (los hay que no) las tapicerías completamente ajadas son el hogar de cientos de parásitos. Por supuesto, ¡no esperemos encontrar uno con aire acondicionado!

Las mujeres son obligadas a montar en taxi por la noche como parte adicional de extorsión al “campeón” que haya permanecido en su compañía en el antro donde haya tenido el placer de conocerla. Incluso para trayectos de cincuenta metros. Su precio estándar son mil pichiqlines (cuatro o cinco euros), el taxista, que suele ejercer como tal a modo de pluriempleo de policía local o similar va "a su bola”. A su bola debe entenderse literalmente, y es que la mayoría presentan el flemón habitual ocasionado por la bola de khat, la mirada perdida y los dientes verdes (a juego con el exterior del taxi). Montar en uno de ellos es toda una experiencia.

Los autobuses… ¡buff! los autobuses. En realidad son microbuses, viejísimos, destartalados, poco más que furgonetas pintadas de un montón de colorines con grandes letras que indican la compañía a la que pertenecen (todas están en la órbita de algún pariente más o menos cercano al presidente, sacando la tajada habitual).


Su conducción es imprevisible. Los intermitentes cuando los tienen, no los usan, y si los usan normalmente maniobran en sentido diferente a lo que indican. Suelen parar en cualquier parte, aunque casi todos van a la plaza del mercado en el Centro de la ciudad. En su interior, las personas van hacinados, niños, mujeres cubiertas completamente con velo y hombres asomados por la ventanilla. Normalmente no tienen puerta con lo que alguno de los pasajeros va con medio cuerpo fuera, refrescándose con el aire que viene a más de cuarenta grados.



Otros transportes colectivos son camiones con veinte o treinta hombres cargados en el remolque (suelen ir a buscar trabajo al puerto) y por último tenemos el tren.

¿el tren? Djibouti tiene tren, eso dicen, aunque no lo hemos visto jamás. Lo que tiene seguro es estación. Djibouti capital es la última parada de la línea que llega hasta Adís Abeba (Etiopía) a cuatrocientos cincuenta kilómetros, pasando por Ali-Sabieh, Dire Dawa y Nazareth en un viaje que se prolonga durante tres días. El tráfico ferroviario se destina principalmente al transporte de mercancías; me han informado que cada convoy cuenta tan sólo con un vagón de pasajeros. Sabemos que llega porque semanalmente la plaza de la estación se va llenando de bultos, sacos, bolsas y gente que pasa varios días custodiando la mercancía. Debe llegar de noche, y cuando pasamos algún día por la mañana, normalmente jueves o viernes, todo, o casi todo ha desaparecido.

¡Y en España nos quejamos de la RENFE!

viernes, 22 de mayo de 2009

¡Quién me mandará a mí…!

Transcurridos ya más de dos meses de misión, he disfrutado mucho sí, pero si hablamos de tiempo libre, lo único que he disfrutado han sido exactamente dos días (excursiones a Tadjura y Lago D´assal) y tres o cuatro tardes. El resto del tiempo… “vestido de piedra”.

Cuatro o cinco “piraos”, nos hemos hecho el firme propósito de reservar el tiempo necesario (seis ratillos de un par de horas), para aprovechar el incomparable marco natural submarino de estas latitudes y hacer el curso de buceo. Para ello, nuestros colegas de Dolphin, nos han prometido toda la flexibilidad de la que sean capaces, y después de solventado el problemilla de que se habían quedado sin monitor con titulación suficiente (Alex se ha tenido que volver urgentemente a Francia y han “pescado” otro colega que al parecer se encontraba ¿viajando? por Somalia), esta tarde hemos empezado el curso.



Claro, lo del “cursito” de buceo, suena fantástico ¿verdad?, ¡vamos, a mí la experiencia del bautismo en Tadjura me enganchó completamente, pero como todo en la vida, lo del buceo también tiene su lado oscura: lo primero que hay que hacer es estudiarse el manual de buceo de aguas abiertas, aprender y/o repasar un montón de conceptos esenciales y aprobar el examen teórico que precisamente haremos esta tarde. Y claro, como siempre, las cosas se van dejando, dejando… así que ayer me encontraba a las dos de la mañana peleándome con botellas, reguladores, descompresiones, tablas de inmersiones sucesivas, tiempos mínimos, bares, atmósferas y qué sé yo cuántas otras historias… y claro, cuando se me cerraban los ojos me decía:

¡… quién me mandará a mí…!

La verdad es que la respuesta a mi interrogación retórica la encontré casi al final del libro cuando leí en el manual que el objetivo de la paliza a leer que me estaba pegando no es llegar a alcanzar el nivel PADI Open Water (cosa que de paso, espero lograr), sino que la razón última es proporcionar los medios para conseguir:

- Conocer gente.
- Ir a sitios.
- Hacer cosas bajo el agua.

.

La verdad, se nota que el método es americano, y que ellos necesitan excusas para salir de sus "cuevas". A mí excusas me hacen falta pocas, y lo del curso me apetece de verdad… ¡aunque ayer durmiese un ratillo menos!

sábado, 16 de mayo de 2009

Vida de un yibutí

Reproduzco hoy la carta de un yibutí dirigida a todo aquel que quiera conocer en primera persona cómo es la vida de una persona en este país. El relato de su vida no es excepcional, es la narración humana y sencilla de la vida en D´jibouti.

Buenos días,

Me llamo Ibrahim Chehem Ibrahim; nací en Yibuti el 17 de mayo de 1977. Viví con mis padres en la sabana Mi madre murió en 1987 y mi padre en 1995.
He asistido a clase desde los siete años; he seguido con regularidad mis estudios hasta la muerte de mi padre.


Al ser el mayor, suspendí mis estudios para cuidar de mis hermanos pequeños. Todas las responsabilidades de las que me he dado cuenta al convertirme en el padre a cargo de una familia, me han hecho tomar conciencia de las dificultades para atender las necesidades de todos. He ido a D´jibouti capital para trabajar, pero me he dado cuenta de los problemas del paro. Encontrar trabajo es muy duro.

Al morir mi padre me dejó algunas cabras y unas vacas. Insuficiente para toda la familia. He tenido que vender una parte para pagar los estudios de mis hermanos y comprar lo necesario para comer.

Durante varios años luché en la sabana para resolver sus necesidades. A continuación me casé; tuve seis hijos y los problemas se incrementaron. En consecuencia volví a D´Jibuti capital para encontrar trabajo. Así pues, dejé mis cabras a mi hermano, que a su vez se casó y tiene tres hijos. Esta vez tuve suerte porque encontré trabajo de vigilante en una escuela L.E.C. (Lire, Écrire, Compter; nombre que reciben las escuelas de Primaria) de Boulaos, con las Hermanas de la Presentación de María en el Templo. Al cabo de dos años, terminado el contrato, las hermanas me enviaron a Caritas, donde necesitaban un vigilante.

En Caritas conocí a una señora que impartía clases gratuitas de informática. He seguido sus clases y dice que estoy dotado para ello. Terminada su estancia en D´jibouti, esta señora saldrá pronto para Francia. Desde este momento ya no tengo profesor y si quiero continuar en setiembre tendré que matricularme en el centro de l´Alliance, aprender inglés además de informática, y eso pagando; por si fuera poco al ser los cursos durante el día, tendré que encontrar un trabajo de vigilante por la noche para atender a las necesidades de toda la familia. Como no tengo medios, espero ayuda para obtener mi diploma. Con mi diploma podré obtener un puesto de secretario y ganar dinero para atender a las necesidades de mis hijos y sobre todo ofrecer a mi hija sordomuda una escuela apropiada para ella. Eso me permitiría escolarizar también a mis hijos y nacionalizarlos.

Ahora intento construir una casa para que mi mujer y mis hijos tengan un lugar para vivir confortablemente. Tengo la suerte de tener al P. Francisco que me ayuda en mi trabajo que hago el viernes, día de mi descanso.

D´jbouti es un país dividido por cuatro lenguas oficiales: afar, issa, francés y árabe con religiones diferentes: musulmana, católica, protestante y ortodoxa. Para vivir en perfecta armonía, debemos mostrar tolerancia, aceptar las diferencias de cada cual y respetar las ideas de las personas y la religión de cada uno. Eso no es fácil porque a veces debido al khat, los tumultos aparecen en cada esquina.

Las normas de nuestro país son bastante cambiantes según las personas. En consecuencia la gente hace lo que le viene en gana y por ello, encontrar trabajo no resulta fácil si uno no está recomendado por alguien mucho más importante.

No conozco nada de su país, pero por Internet he aprendido que ustedes son un país muy desarrollado. No se habla de los pobres; porque sin duda, han encontrado soluciones para aliviar sus necesidades. No puedo hablar de la gente de su país porque no lo conozco. Conozco a italianos, franceses, árabes, yemeníes, etíopes, somalíes y afars.

- Los afars: Son muy acogedores y solidarios. Son minoría en D´jibouti.
- Los etíopes: Muchos son pobres que no tienen nada y que duermen en las calles. Fuman mucho, y se emborrachan a causa de esta pobreza, y se vuelven agresivos.
- Los franceses: Muchos de ellos piensan que son los propietarios de D´jibouti. Actúan sin tolerancia y sin generosidad. Sin embargo hay algunos que son muy generosos para compensar a la gran mayoría.
- Los árabes: Muchos son comerciantes, son muy amables y trabajan mucho por los musulmanes y las escuelas coránicas. Es una clase acomodada.
- Los somalíes: son muy belicosos, se refugian fácilmente en D´jibouti a causa de la guerra en su país, son pobres.
- Los yemeníes: Son los árabes de Yibuti.
- Los italianos: Ayudan enormemente a los pobres, con frecuencia por medio de congregaciones religiosas. Son muy amables.

Me gustaría que ustedes se interesaran por mi vida y me ayudaran, del mismo modo que ayudan a sus pobres, a fin de que mis hijos puedan vivir mejor que yo.

Europa envía ayudas cuyo resultado no se ve. ¿Por qué no venir para darse cuenta de nuestras necesidades y hacer de tal modo que podamos realmente salir adelante? Sabemos que hay ayudas que han llegado pero no las vemos. Les reprochamos el dar demasiado dinero a los ricos y nada a los verdaderamente pobres.

Les aconsejo que no den dinero al Estado sino que hagan de tal modo que el Estado pague nuestras facturas escolares, de sanidad y de alimentación, no en dinero sino directamente. Ejemplo: Si no tengo qué comer voy contigo a hacer las compras, tú pagas pero no das dinero; si necesito material de clase, tú compras; y si tengo que matricular en la escuela, tú inscribes y tú pagas.

Le aconsejo que vengan y tomen conciencia de la verdadera pobreza y de las verdaderas necesidades de la gente de la calle, en D´jibouti, pero sobre todo en los alrededores porque entre la gente que pide dinero los hay muy ricos a quienes les gusta pedir.
Espero pronto sus noticias.
Hasta la vista.

Ibrahim Chehem Ibrahim
Balbalah, República de D´jibouti
(PD: Carta corregida, por las faltas, por su profesora de informática)

jueves, 14 de mayo de 2009

¿Un lugar para vivir?

Ya he comentado en alguna ocasión que entiendo absolutamente la atracción que África en general y esta ciudad en particular genera a muchos occidentales que han habitado por estas latitudes.

¿Qué hay aquí que provoca dicha atracción?

La respuesta es simple: absolutamente nada. Aquí solamente se puede encontrar desierto, desolación, un clima muy poco adecuado para la vida humana… no hay recursos, no hay agua, no hay nada. Ya lo decía “El testamento del chacal”, D´Jibouti no es lugar para los hombres…

Sin embargo, durante algún paseo nocturno por el espigón, bajo el cielo estrellado, en ese momento donde medito cuestiones más o menos trascendentes pienso:

... si no tuviera responsabilidades familiares, si no hubiera tenido hijos, si no quisiese compartir mi vida con una persona con lazos en España, si mi sentimiento solidario con los menos favorecidos fuese más fuerte, menos teórico, si tuviese los ingresos mínimos vitales garantizados, si supiera hablar francés … ¡demasiados condicionales para mi persona!

Tranquilizo a mis conocidos, amigos y seres queridos: no voy a ser yo el que me quede a vivir en D´jibouti.

Sin embargo, conozco a alguien que cumple todos y cada uno de esos requisitos. Esos, y alguno otro como el de tener un sentimiento religioso profundo, un conocimiento profundo sobre las relaciones entre las personas, una probada capacidad de sacrificio, una predisposición innata para ayudar a los demás y sobre todo un corazón inmenso que necesita regalar amor.

Con esas características humanas y con lo que las gentes de esta zona necesitan ese tipo de personas que ayuden de forma desinteresada, no sería de extrañar que esa persona en quien estoy pensando pudiese encontrar, al menos temporalmente, calorcito para su alma.


Te avisé que te dedicaría un post... no te lo pienses más, ¡vente Muck!

martes, 12 de mayo de 2009

Los locos oficiales

En nuestra rutina diaria, hay una serie de costumbres, actividades periódicas e individuos que nos llama poderosamente la atención. Conocemos sus caras, sus actividades y sus horarios. Ellos, seguro, conocen las nuestras. Merecen mención especial dos de ellos.


El “loco de la esquina”


Es un hombre de mediana edad, tez morena, bigote y pelo desarreglado. Viste una camisa a rayas y un pantalón corto bastante andrajoso y completamente cubierto de mugre. Sus sandalias debieron estrenarse cuando el pie paró de crecerle. Lleva siempre una bolsa de plástico marca “Kadack” con el logo de la famosa casa fotográfica, donde guarda una botella de agua y algún otro objeto personal.

Pasa todo el día sentado y en cuclillas en un cruce, guarecido a la sombra que proporciona un pequeño cartel de carretera. No hace nada. En alguna ocasión le hemos vista levantarse y encararse con los pasajeros de algún vehículo, perseguirle no más de cinco o diez metros escupiéndole y profiriendo insultos contra sus ocupantes.


Cada vez que pasamos por ese cruce nos mira, también nos conoce, como si fuese un espía. Sabe perfectamente cuándo vamos, cuándo venimos y sospecho que también conoce nuestra actividad y el motivo de nuestra presencia en esta ciudad.


El “loco del palito”.

Éste tipo es realmente singular. Su radio de acción son doscientos metros, pero pasa prácticamente todo el día sentado a la sombra de una palmera, al borde de una calle transitada de forma casi exclusiva por vehículos.

Es negro zaino, una capa de polvo cubre su piel. No ha visto una ducha en su vida. Tiene el cabello rizado. La suciedad impide saber si se trata de rastas o tirabuzones. Su indumentaria es siempre la misma: pantalón corto y sandalias. Le hemos visto haciendo sus necesidades sin ningún pudor en mitad de la vía pública. Está bien alimentado, tiene incluso algo de “barriga”. ¿cuándo come, de dónde proceden los alimentos que consume? … es un enigma. Es consumidor habitual de khat.

Su tara característica y principal, casi única actividad es golpear suave y reiteradamente el suelo entre sus piernas entrecruzadas con el extremo de la rama de árbol de unos cuarenta centímetros. Tac, tac , tac , tac, tac … la cadencia del golpeo es constante, frenética, ininterrumpida. Su vista está perdida al frente. Sin embargo a veces su mirada perdida nos encuentra, nos ve, nos conoce, en alguna ocasión incluso nos saluda al pasar, con su mano libre, sin cesar el repiqueteo provocado por el palito.

El consumo permanente de khat agravado por el calor y el sol permanente sobre sus cabezas les ha reblandecido el cerebro provocándoles su estado, su enfermedad mental. ¿…o tal vez ha sido al revés? En cualquier caso, para nosotros son los “locos oficiales”.



(Los de las fotos no son ninguno de nuestros locos oficiales, de ellos, por un cierto pudor y sentido de respeto a su imagen, no he tomado ninguna fotografía)

miércoles, 29 de abril de 2009

Dolphin

Hay por aquí un valenciano que ha elegido desde hace nueve años vivir en D´Jibouti.

Se gana la vida organizando expediciones por mar y carretera a algunos lugares turísticos que hay en este país. Para las excursiones marítimas dispone de un velero “El Delhi Waleta” con el que organiza jornadas en Tadjura, Musha, Maskali, Arta, Obock y otros sitios que para echar un día libre resultan fantásticos.

Las excursiones por tierra son más sufridas, todo terrenos por caminos polvorientos conducen al Lago Assal, a un bosque que se encuentra al otro lado del Golfo, o simplemente el desierto que se halla próximo a Etiopía. Su empresa, “Dolphin”, organiza cursos de buceo con el título “Padi” oficial, proporcionando libros, teóricas audiovisuales, reconocimiento médico preceptivo y toda la instrucción necesaria por un precio razonable. Además ha participado en la organización de una película, reportajes, documentales...

tienen hasta página web, por si alguien se anima: http://www.dolphin-excursions.com/

El negocio que ha organizado cuenta con varios socios… a cual más pintoresco. Habitan y trabajan en una casa local de dos pisos en el Centro. Utilizan la parte superior a modo de oficina. Los ventiladores en el techo permite soportar el calor. Tienen un salón con un tresillo y una tele del siglo pasado. En las paredes cuelgan banderas originales “prestadas a modo de souvenirs” de diferentes barcos y embajadas. Además, un montón de ceniceros repletos de colillas le dan el toque “¿Qué tal si limpiamos un día de éstos?”.

Constituyen una cuadrilla de “hippies” de varias nacionalidades, a cual más singular, que caen bien. La característica de todos ellos es su estilo de vida “buen rollito”, dormir, beber cerveza, navegar, siesta, fiesta y así uno y otro día. No tienen una sola preocupación.

Los socios son Vicente y Bruno. Bruno, francés, es el que pone orden en la empresa. Habla un buen inglés y con sus pantalones de pinzas y camisa de marca es el “dandi” del negocio.

Vicente, cercano a los cincuenta, es moreno de piel, greñas rizadas semirrubias, de aspecto sucio, frente muy despejada y muy poco pelo en la “azotea”, generosas patillas, mal afeitado y cara permanente de “me acabo de despertar, ¿toca comer o cenar?” Siempre lleva chanclas, pantalones cortos y camisetas con mugre de tres o cuatro días. Es buen negociante, habla y habla y al final no sabe por dónde ha empezado, pero te convence por aburrimiento y porque llegas a pensar que es imposible una comunicación lógica con él. Como si hablásemos diferentes idiomas.



El equipo se completa con Nicholas (francés con chanclas, pareo a la cintura, pelo largo y aspecto de “me he fumado dos porros esta mañana y estoy un poquito colocao”; Alex, el instructor de buceo, serio, perilla de chivo, de complexión atlética; también está el encargado de excursiones por tierra, que es otro colgaode tomo y lomo”, pero quizás el más excéntrico de todos ellos es el pintor iraní, en búsqueda permanente de la musa de la inspiración, con escaso éxito. Además por el local que tienen, siempre rondan los marineros yibutíes encargados de la logística a bordo del barco.

Vicente nos ha invitado hoy a tomar hoy una paellita valenciana de pollo… a las siete de la tarde! No sé si la intempestiva hora ha sido fijado por el insoportable calor que imposibilita cualquier actividad al mediodía o es que ha calculado que ésa es su hora de comer para el día de hoy. En cualquier caso, no le vamos a poner pegas, una paella en D´jibouti es algo que no sucede todos los días.

martes, 28 de abril de 2009

El dispensario de comida

Teresa es una española que vive en esta ciudad desde hace algún tiempo.

Su ocupación es absolutamente altruista. Hace lo posible por concienciar a las madres de los niños desnutridos para que acudan al dispensario de comida y conseguir así que éstos reciban la alimentación de la que carecen.

De los centros de alimentación suplementaria apoyados por UNICEF en D’Jibouti, el de Balbalá es especial. Mientras que en los otros centros los niños que padecen desnutrición sin complicaciones sólo reciben alimentación suplementaria, en éste las madres participan en actividades de educación y supervisión nutricionales, en la alimentación de los niños y en la distribución de alimentos. Asimismo aprenden a cocinar productos alimenticios económicos y a su alcance.

Los niños están por lo general bien alimentados… mientras que maman. A partir del año, dejan de recibir la leche materna, no reciben alimentación adecuada ni suficiente, y es entonces cuando la desnutrición empieza su largo proceso… Al estar mal alimentados, sus madres dicen “están enfermos”. Su debilidad les hace perder el apetito, la carestía de alimentos les hace más susceptibles de cualquier enfermedad… es un círculo vicioso con un final trágico en multitud de ocasiones.
Si las madres acuden al dispensario con los más pequeños, entonces los mayores de los que quedan en casa, comen el alimento de los más pequeños. Otras veces las madres se quedan en casa amamantando a los bebés y los niños van solos al dispensario, los hermanos juntos, el mayor no suele llegar a diez o doce años.
La apuesta de Teresa es crear lazos afectivos con las familias, intentar que los niños disfruten de las visitas, se diviertan, jueguen, y sobre todo que coman y sus organismos obtengan un mínimo nutricional. En el dispensario intentan desarrollar las aptitudes de las mujeres para que en su vida ordinaria alimenten a sus hijos con alimentos nutritivos que se encuentran disponibles en el ámbito local. "Casi siempre, la desnutrición severa no sólo se produce porque los padres son pobres, sino por falta de conocimientos sobre alimentación infantil. El reto consiste en proporcionar a cada una de las madres los conocimientos en materia de nutrición para garantizar el descenso de los casos de desnutrición severa," nos cuenta el Dr. Madian, que es el Director del Centro.
En el dispensario preguntamos "¿qué necesitáis, además de alimentos?" Sus necesidades son muy primarias. Afortunadamente, el dispensario recibe financiación para alimentos (y sólo para alimentos) de una ONG alemana. Otras necesidades básicas son ropa de niño y bebé y juguetes.
Los juguetes, me comenta Teresa, son muy complicados. Los juguetes occidentales no les sirven. “los americanos han donado con su mejor intención microordenadores, (no son capaces de sacarle el más mínimo provecho), juguetes con pilas (no tienen donde adquirirlas, ni con qué pagarlas), muñecos, coches, etc. Casi siempre son objeto de disputa y controversia. “Juguetes, casi mejor olvidadlo, en todo caso pinturas, lápices de colores, plastilina para colegiales, ése tipo de cosas, sí nos pueden ayudar, pero sobre todo ropa de niño pequeño. Deberías ver las caras de ilusión de las madres cuando les entregas cualquier trapito…”
Nuestros comentarios en España han hecho que el sentimiento solidario de “nuestra gente” se haya puesto rápidamente en marcha. En el avión del mes pasado, recibimos algunas cajas con ropa que ya hemos entregado. El veinte del mes de abril, viene otro avión desde España. Una empresa andaluza nos ha prometido enviar cunas para el orfanato.


Gracias a Teresa por su valiosa labor anónima en el dispensario. Gracias a los médicos europeos por salvar miles de vidas en el hospital de Balbalá.

Gracias en nombre de los que más lo necesitan a todos los que, a través de nuestras palabras, habéis tenido la sensibilidad necesaria para hacer posible echar una gota de agua a este incendio que supone la desnutrición y la carestía de medios de muchos seres humanos sin los recursos más necesarios para subsistir.

miércoles, 22 de abril de 2009

¿Cambiamos de residencia?

Las noticias aparecidas ayer en España son claras y contundentes:

·"Defensa modifica su misión en Somalia para proteger de los piratas a la flota española"
http://www.abc.es/20090421/nacional-nacional/defensa-modifica-mision-somalia-20090421.html

· “España trasladará a Kenia un avión de combate para defender a los pesqueros”
http://www.elpais.com/articulo/espana/Espana/trasladara/Kenia/avion/combate/defender/pesqueros/elpepuesp/20090420elpepunac_1/Tes


· “Defensa traslada a Kenia un avión para proteger a la flota pesquera”
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009042100_43_748077__Espana-Defensa-traslada-Kenia-avion-para-proteger-flota-pesquera

· “Los atuneros, contentos por los nuevos efectivos para proteger la flota”
http://www.agrocope.com/noticias.php?id=97096&comu=&ztipo=&ini=0&ini2=0

· “El Ejército usará la fuerza con los piratas”
http://www.adn.es/impresa/politica/20090421/NWS-0154-Ejercito-piratas-fuerza-usara.html

Las declaraciones de la Ministra de Defensa en España y la repercusión en la sociedad española son evidentes por su contundencia y rotundidad.

Esperemos que las instrucciones “a recibir” sean igualmente diáfanas, nos permitan conocer exactamente cuál es nuestra misión, cuál es nuestra cadena de Mando (nacional o europea), cuál es el límite establecido para cada situación y cuál es el estatuto de nuestra fuerza que se ha negociado con Kenia.

Mientras que nuestros cuarteles generales preparan afanosamente el nuevo escenario (o viejo, según se mire), nosotros, los del P-3, preparamos nuestras mochilas esperando que sus señorías modifiquen el Código Penal español tipificando los delitos de piratería o, en su defecto, se negocie el acuerdo con Kenia que permita la entrega de piratas a sus autoridades para un eventual juicio, en caso de que su captura llegue a producirse.

A la espera de que nuestro avión regrese mañana a esta Base, y recibir instrucciones desde Madrid, la coletilla que se oye entre nuestra gente es bien conocida: " si hay que ir se va, pero... "

martes, 21 de abril de 2009

Cánones de belleza

Las mujeres africanas en la antigüedad eran legendarias por su belleza y su poder. La mujer aquí y ahora, con su fisonomía típica de África posee un nivel de belleza comparable con la de cualquier parte del mundo. Las mujeres de D´Jibuti son en su conjunto de gran atractivo físico y las inmigrantes etíopes, resultan espectaculares. Como dice mi amigo Juan “Aquí Naomi Campbell es del montón

A pesar de su bonita fisonomía, en D´Jibouti la mayoría de la población, apenas sin recursos, descuida considerablemente su imagen limitándose a cubrir su cabello y a veces el rostro, con coloridos velos y túnicas de colores. Sin embargo, en cuanto las necesidades básicas están cubiertas, sí se puede observar mujeres muy tatuadas, y con cierto abuso de cosméticos, maquillaje, rimel, uñas pintadas y pintalabios.

Lo que no me agrada es que, pese a su agraciada apariencia, con muy pocas excepciones, es muy raro ver a una mujer negra en los medios de comunicación con aspecto africano. Lo normal es que se mimeticen con las características estilizadas de rasgos europeos (nariz aguileña, labios delgados y cejas depiladas), disimulando en la medida de sus posibilidades las características particulares de su pelo rizado, grandes caderas, labios carnosos, nalgas generosas, además de su color de la piel y la nariz característica.

Es paradójico y asombroso. Aquí las mujeres utilizan medios artificiales para aclarar su piel, disimulan sus labios pronunciados y alisan sus cabellos, mientras en Occidente se frecuentan los salones de rayos UVA para obtener algo de color, se ponen botox en las mejillas para conseguir una mirada parecida a la que las africanas tienen desde el nacimiento, usan la silicona para aumentar sus el grosor de sus labios y también el de sus nalgas.

La sociedad africana sufre un lavado de cerebro que les hace pensar que la genética de belleza de las mujeres europeas, es mejor que la suya propia ¿y viceversa?

De los hombres… mejor no hablar. No es que no se cuiden (metrosexual no tiene ni necesita traducción al yibutí), simplemente es que no se lava. El escaso porcentaje cercano al poder con medios económicos suficientes, también intenta aproximarse al modelo occidental, en la mayoría de las ocasiones mediante horteras corbatas y trajes de dependiente tres tallas superior a lo necesario.

Me fastidia que no sea normal ver como un ideal de hermosura en las revistas y otras formas de medios de comunicación, la belleza autóctona. Parece que todo el mundo, incluidas las mujeres más agraciadas de la zona, se sienten presionadas para seguir las normas de belleza que exporta Hollywood. Por desgracia es el aspecto y los rasgos étnicos de la mujer africana los que se encuentran en la parte inferior de la pirámide en cuanto a cánones de belleza.

Evidentemente no tengo nada en contra del canon de belleza occidental (no en vano estoy físicamente enamorado de una mujer de ascendencia gallego-avulense con rasgos bien españoles), hay muchísimas mujeres bellas en el Sur y en el Norte de Europa, aunque pienso que el estándar de la belleza que abunda hoy en día no es, ni mucho menos, universal.

Mi cruzada es contra la propagación mundial de dicho patrón como la norma que deben seguir todos los demás pueblos, incluidos los negros. Creo que es muy irreal esperar que cada ser humano deba tener pelo liso, larga melena, rubia o morena y ojos claros o castaños.

Para mí la exportación de ese patrón niega la identidad de otras culturas, privándonos de los rasgos naturales originales de cada pueblo.