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martes, 2 de junio de 2009

el ajedrez gepolítico del Índico

Con motivo de la llegada de los japoneses a la Base americana de Camp Lemonier en D´Jibouti hemos sido invitados al acto de bienvenida preparado por los americanos.

Los japoneses han desplazado dos de los cuarenta y cinco P-3 que tienen en su país junto con ciento cincuenta hombres (ninguna mujer) como contribución a la lucha internacional para combatir la piratería.

Ha sido una buena ocasión para comprobar, de nuevo, cómo y con qué medios se desplazan los americanos por el mundo. La entrada a la Base americana es un sinfín de controles, alambradas, cámaras de seguridad, fosos para comprobar los bajos del vehículo, toros mecánicos que suben y bajan, barreras… y un montón de hispanos, armados hasta los dientes, que en un perfecto castellano caribeño nos han dado la bienvenida. Dentro, hammer a decenas, barracones a cientos, y todas las comodidades que uno pueda imaginar en una Base operativa americana. Sus medios militares son varios P-3, helicópteros, UAV´s y qué se yo cuántas fragatas y portaaeronaves.



Han decidido acoger a los japoneses que según he ido conociendo, no han parado de dar cabezazos a la par que hacían la "visagra" doblando una y otra vez sus espaldas al más puro estilo japonés mientras que intercambiábamos tarjetas de presentación.

Esto quiere decir que además de los medios militares franceses, españoles, alemanes, suecos, italianos y griegos por parte de la Unión Europea, tenemos a los americanos (y por tanto a los rusos), tenemos a los coreanos, a Singapur, a China, a la India… y ahora también a los japoneses.

No todos tienen intereses nacionales directos en la zona, algunos están aquí por contrarrestar la presencia de otros y los hay que quieren demostrar colaboración y presencia internacional. Los japoneses, (muy “majos” ellos, oye), convertidos en segunda potencia económica mundial, sólo quieren mostrar que, pese a su poderío económico, están muy lejos de sus afanes imperialistas de mitad del siglo pasado, aunque claro, si de paso que colaboran, protegen las rutas comerciales que les abastece desde Europa… mejor que mejor



Como sigamos en esta línea, lo llevan claro los piratas… ¡en cuatro días les tenemos a todos en el paro!

martes, 26 de mayo de 2009

Un problema menos...

Como si fuese una muela picada que en primer lugar presentaba muy mal aspecto y su evolución era incierta, luego ha estado ocasionándonos molestias, con la que hemos tenido que convivir por unas semanas, a la que hemos administrado medicinas y con la que había que andar con cuidado para que no ocasionase otros problemas… así se puede resumir la estancia de nuestro pirata en este país.

Como siempre suele suceder, al final todo se ha solucionado en el último minuto. La secuencia de hechos más relevantes de las últimas horas ha sido la siguiente:

El paciente se recupera satisfactoriamente de su herida y las autoridades francesas muestran su interés para que sea sacado del país. Se comunica oficialmente al interesado, intérprete somalí de por medio, que la justicia española no ha presentado cargos contra él y queda en libertad pendiente del alta médica. La “Operación Atalanta” gestiona, en base al acuerdo que la Unión Europea tiene firmado con Kenia, el traslado del ciudadano somalí a dicho país. Se solicitan los permisos de sobrevuelo necesarios para preparar su traslado a Kenia en el P-3. El avión sufre pequeños contratiempos mecánicos que ponen en riesgo el traslado. Las autoridades keniatas presentan algunos inconvenientes al sobrevuelo. El Ministerio de Asuntos exteriores trabaja desde la embajada en Nairobi. Se coordina con el enlace de “Atalanta” en Mombasa la entrega en las mismas condiciones que sus compañeros. Los de mantenimiento consiguen solventar, una vez más, los problemas del avión. Numerosos cortes de luz locales dificultan las comunicaciones en nuestro Centro de Apoyo, los teléfonos y los correos electrónicos no responden. Estamos pendientes del OK del más alto nivel político militar desde Madrid. Se prepara el equipo de acompañantes en el vuelo. El Jefe de la Operación Atalanta dicta las órdenes oportunas para el traslado. Se recibe la autorización de Madrid. El cónsul de Nairobi comunica la autorización de sobrevuelo. Se obtiene el alta médica y la escolta del ciudadano somalí hasta el aeropuerto.
Afortunadamente, el sujeto, prácticamente recuperado, no presenta ninguna resistencia. Embarque y despegue. Cinco minutos después, el embajador llama anunciando que no existe sobrevuelo keniata. Se le informa de que se gestionó en el último minuto por parte del Cónsul (quien se encuentra camino de Nairobi a Mombasa). Falsa alarma, todo está en regla. El avión toma sin novedad en Mombasa y el sujeto es entregado, con el intercambio de documentación preceptiva.

¡Buff! Finalmente hemos sacado la muela. Ya no duele, ahora podemos volver a centrarnos en cumplir nuestro objetivo, que no es capturar piratas, sino impedir que éstos cometan sus fechorías en aguas del Golfo de Adén y del mar Índico.



(El de la foto es uno de sus trece compañeros en el momento de ser apresado por nuestros compañeros del Marqués)

domingo, 19 de abril de 2009

Políticos, pesqueros y militares

La política internacional española es a veces, desde mi punto de vista, un tanto contradictoria, un quiero y no puedo, un cúmulo de desatinos y contrariedades.

Cuando las Fuerzas Armadas recibieron del Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino el pasado verano la solicitud de protección para los pesqueros que faenaban en aguas del Indico, apenas se tardó tres días en desplegar los medios aéreos militares a Zona de Operaciones. La misión “Centinela Indico” era estrictamente nacional y desde el principio se mostró efectiva en su cometido de patrulla marítima aérea.

Posteriormente, la Unión Europea decidió lanzar la Operación Atalanta, y España decidió aprovechar la eventualidad, ser parte activa, incluso asumir el liderato de la misma en zona de operaciones enviando una fragata y un petrolero. Sin embargo, la misión de la Operación Atalanta no consiste en proteger nuestra flota pesquera, sino proteger el tráfico mercante en el corredor internacional del Golfo de Aden, especialmente los barcos que transitan pertenecientes al World Food Program, y tangencialmente a aquellos otros, que por sus características físicas o por su velocidad de navegación sean especialmente vulnerables al ataque de los piratas.

¿Y nuestros pesqueros? En la actualidad se encuentran faenando en la actualidad a ochocientas millas al Sur del Corredor.

Es un “poquito” frustrante para mi leer titulares en la prensa española como el de hoy domingo día veinte en ABC: “El sector pesquero denuncia que Defensa no puede proteger a sus buques en Somalia

¡Claro que podemos!. Lo único que hace falta es que nuestros políticos tengan las ideas claras, tengan la determinación para decidir cuál es el interés de España y proporcionarnos los medios necesarios para ello.

En este mismo sentido cita mi amigo y profesor en el CESEDEN Pedro Baños en su artículo ”Escarmentados” publicado en el correodigital el día de hoy, que ya lo decía Clausewitz:

“los tres elementos que determinan la victoria son: una clara y firme voluntad política de proteger el bienestar de nuestros ciudadanos allá donde se encuentren; un pueblo convencido de la necesidad de utilizar todos los medios disponibles, y unos recursos militares competentes”




Señores pescadores, Sr Morón, no lance la piedra contra los mandos militares del Ministerio de Defensa. Estamos al servicio de nuestros políticos y hacemos lo que nos ordenan. Pida usted la garantía de protección a que nuestros pesqueros tienen derecho a nuestros políticos, y esperemos que éstos decidan poner los recurso militares que operamos a su servicio, además de hacerlo, si así resulta oprtuno, al servicio de los intereses comunitarios.

martes, 31 de marzo de 2009

Un personaje de otra época

Hoy he tenido la fortuna de compartir mesa y mantel con el Sr. Embajador de la Unión Europea en D´Jibouti D. Joaquín González-Ducay. El puesto que ocupa se llama DELEGATION DE LA COMMISSION EUROPEENNE EN REPUBLIQUE DE DJIBOUTI Se trata de un español ejerciendo funciones diplomáticas europeas en el continente africano. Europa empieza a tener una voz en el contexto internacional y D. Joaquín ejerce con experimentada maestría sus funciones en este rincón del mundo.

Lo primero que llama la atención del señor Embajador es su imagen. Aquí, en D´Jibouti, resulta una persona de aspecto extremadamente llamativo, pero incluso imaginándole paseando por la calle Serrano de Madrid, creo que llamaría la atención.

Viste un elegante traje beige de algodón, camisa blanca con cuello de aspecto almidonado, exquisita corbata y zapatos castellanos impolutos (cuestión harto dificultosa por estas tierras).

Tiene mediana edad, quizás cincuenta o cincuenta y dos años. Es moreno de piel, luce una larga y bien arreglada cabellera con canas abundantes pero lo que le proporciona un aspecto aristócrata del siglo XIX es su barba prominente y su inmenso mostacho que desborda la barba y que le confiere un aspecto singular. Su cara transmite tranquilidad, confianza, experiencia, madurez.

Conoce nuestros empleos, su trato con nosotros y con todo el mundo con el que se cruza es, en todo momento de Usted, pero en su boca el tratamiento de cortesía no rechina, sale con normalidad, con naturalidad.

Es una persona de conversación fluida, no permite los tiempos muertos, escucha con atención a sus interlocutores mostrando conocimiento de sus funciones y gran interés por los detalles operativos de nuestro trabajo.

Elogia sin ambages la labor de los militares en el exterior como instrumento de política nacional al servicio del Estado. Nos califica como excelentes embajadores de España en le mundo mostrando la bandera, pero también elogia el carácter que mostramos en el exterior: afable, abierto, educado, cortés y respetuoso con las costumbres locales. Nada que ver desde su punto de vista con la forma de actuación de otros colectivos más o menos europeos.

Su conversación tampoco resulta agresiva, no descalifica a nadie en particular. Ni como colectivo, ni de forma individual. Muestra una cultura inmensa, conoce a la perfección nuestra historia, incluso la historia militar. Hace gala de una enorme inteligencia, pero sin resultar ostentoso ni empalagoso.

Su conversación sobre política es abierta, muestra opiniones siempre racionales, cabales, sensatas, pero oculta de forma deliberada sus preferencias. Lo hace con suma maestría. Es en todo momento un diplomático excelente, un diplomático con mayúsculas.

No tuve la fortuna de obtener una fotografía suya, más me hubiera gustado, pero como creo que una imagen vale más que mil palabras, adjunto de la imagen obtenida en la red del personaje histórico que "físicamente" más parecido he encontrado a su persona.


Espero que si en algún momento, el ínclito personaje lee mi humilde blog, disculpe mi osadía. En cualquier caso aprovecho este post para decir públicamente:
¡Enhorabuena Sr. Embajador por su trabajo, por la forma de ejercer sus funciones y especialmente por su modo de ser!