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miércoles, 10 de junio de 2009

La familia P-3

Hoy hemos enviado la siguiente nota de prensa a España para conocimiento y efectos oportunos:

"Con la llegada del destacamento de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, ha aumentado a cuatro el número de aviones de P-3 de patrulla marítima estacionados en Djibouti. Todos estos aviones están encuadrados en las distintas Agrupaciones que realizan operaciones de lucha contra la piratería o el terrorismo en la zona del Golfo de Adén.

Aparte de ejercicios o reuniones internacionales de patrulla marítima, ésta es probablemente la primera vez que aviones P-3 de cuatro países (Alemania, España, Estado Unidos y Japón) y de tres continentes distintos, coinciden en un mismo lugar para la realización de operaciones reales de vigilancia marítima y, según las informaciones recibidas, es muy posible que esta familia se amplíe en fechas próximas con la llegada de un P-3 de Australia y otro de Suecia. Aprovechando esta extraordinaria circunstancia, en el día de hoy, 10 de junio, se ha realizado una “foto de familia” de todos los aviones y tripulaciones de P-3.

Aunque operan con distinto avión, también se encuentra estacionado en Djibouti un avión de patrulla marítima francés, que hoy no ha podido “salir en la foto” por estar realizando una misión de vigilancia en el Golfo de Adén.
Esta ocasión se ha aprovechado también para estrechar lazos entre las distintas tripulaciones y países y para establecer canales de comunicación para una mejor coordinación de las misiones que se realizan en la zona y para el intercambio de la información y la experiencia en estas misiones.

Todos los presentes han expresado su deseo de que esta primera reunión se continúe con reuniones periódicas y jornadas de hermandad entre todas las tripulaciones".


Lo que no decimos, ni se aprecia en la foto son los más de cuareta grados que había en el aparcamiento del aeropuerto civil de D´Jibouti que nos han hecho perder un par de litros de líquido en forma de sudor por cabeza... aún con éso, ha sido un intercambio agradable por la confraternización con los colegas de diferentes países con los que nos une el mismo objetivo, y con los que compartimos el mismo medio, unos más veteranos que otros: el P-3.

martes, 2 de junio de 2009

el ajedrez gepolítico del Índico

Con motivo de la llegada de los japoneses a la Base americana de Camp Lemonier en D´Jibouti hemos sido invitados al acto de bienvenida preparado por los americanos.

Los japoneses han desplazado dos de los cuarenta y cinco P-3 que tienen en su país junto con ciento cincuenta hombres (ninguna mujer) como contribución a la lucha internacional para combatir la piratería.

Ha sido una buena ocasión para comprobar, de nuevo, cómo y con qué medios se desplazan los americanos por el mundo. La entrada a la Base americana es un sinfín de controles, alambradas, cámaras de seguridad, fosos para comprobar los bajos del vehículo, toros mecánicos que suben y bajan, barreras… y un montón de hispanos, armados hasta los dientes, que en un perfecto castellano caribeño nos han dado la bienvenida. Dentro, hammer a decenas, barracones a cientos, y todas las comodidades que uno pueda imaginar en una Base operativa americana. Sus medios militares son varios P-3, helicópteros, UAV´s y qué se yo cuántas fragatas y portaaeronaves.



Han decidido acoger a los japoneses que según he ido conociendo, no han parado de dar cabezazos a la par que hacían la "visagra" doblando una y otra vez sus espaldas al más puro estilo japonés mientras que intercambiábamos tarjetas de presentación.

Esto quiere decir que además de los medios militares franceses, españoles, alemanes, suecos, italianos y griegos por parte de la Unión Europea, tenemos a los americanos (y por tanto a los rusos), tenemos a los coreanos, a Singapur, a China, a la India… y ahora también a los japoneses.

No todos tienen intereses nacionales directos en la zona, algunos están aquí por contrarrestar la presencia de otros y los hay que quieren demostrar colaboración y presencia internacional. Los japoneses, (muy “majos” ellos, oye), convertidos en segunda potencia económica mundial, sólo quieren mostrar que, pese a su poderío económico, están muy lejos de sus afanes imperialistas de mitad del siglo pasado, aunque claro, si de paso que colaboran, protegen las rutas comerciales que les abastece desde Europa… mejor que mejor



Como sigamos en esta línea, lo llevan claro los piratas… ¡en cuatro días les tenemos a todos en el paro!

miércoles, 20 de mayo de 2009

Relevo de tripulación

Los componentes de la tripulación que han coincidido en este relevo son un grupo de profesionales como la copa de un pino. Aunque son de naturaleza muy variada por sus empleos, por sus cometidos, por su ejército de procedencia y por su edad, han cumplido a la perfección su cometido. Si tenían que levantarse a las cuatro de la mañana… ninguna queja, si había que prolongar la misión más de ocho horas, ninguna protesta, si después de una actividad rozando el límite de las quince horas había que extenderse en el debriefing de misión, ni una mala cara. … nada.

Profesionalmente, han posicionado skiff piratas y barcos nodriza, han proporcionado inteligencia de imágenes sobre los barcos secuestrados y los asentamientos cercanos, han desplegado en Kenia donde han contactado con los pesqueros españoles y efectuado las misiones asignadas.

Desde el punto de vista personal, no puedo destacar a ninguno, pero no puedo dejar la ocasión sin referirme brevemente a cada uno de ellos…

Los mecánicos de vuelo son Oscar y Ramírez. El primero atento, educado y profesional, el segundo un atleta. Además del tenis, corre, nada y hace lo que sea. Acaba de pedir destino en una Unidad donde dejará de volar. Le deseo mucha suerte, y ojalá encuentre compañeros similares a los que ha tenido aquí.

Óscar, el comandante de la aeronave es serio y profesional, deportista de gimnasio, lo primero para él es el avión, el cumplimiento de toda la reglamentación, ah! y el skype.

David es el segundo piloto, estudioso de todo aquello que tenga relación con su querido P-3 y trabajador en la sombra, no destaca, pero no descansa, no hace ruido, cuando levanta la vista de los libros del avión hace de sparring de tenis para Ramírez.

Mari Carmen es nuestra “Gueina”. Recién salida de la Academia el curso pasado, completa su formación en esta misión. Ha decidido casarse el próximo septiembre con otro piloto. Dios les cría y ellos se juntan. Aunque sus tomas tienen cierta fama de ser un poco “durillas”, puedo garantizar, por experiencia personal, que tampoco es para tanto…

Agudo es el fotógrafo. No tiene el más mínimo problema en pasar el tiempo necesario después de un vuelo de ocho horas en preparar los productos de su misión para poder remitirlos a Madrid ASAP.

Arturo es un profesional en vías de extinción. Es un auténtico “chamán” … con su pantalla verde de radar lee los ecos como si fuese un brujo adivinando el futuro en su bola de cristal. Alguna que otra tormenta ha sido un poco más llevadera gracias a su buen hacer como si tuviera la capacidad de modificar la realidad o la percepción colectiva, de modo que no responde a una lógica causal. “Mire, mire esto es un skiff” me insistía durante un vuelo… mientras yo veía lo mismo que cuando el pediatra me decía viendo una ecografía hace más de veinte años: “esto es un fémur”.

Los tacos, para ser de la Armada… parecían de Aire. Alejandro dejó pasmado a algún pesquero dirigiéndose a ellos en euskera con su gracejo vasco. Serio, profesional, trabajador y muy buena gente.

Antonio, un crack, auténtico líder, estaba en todo. Capaz de preocuparse por los extremos más inverosímiles de la Operación, desde los aspectos operativos más técnicos hasta la reserva de habitaciones en cualquier rincón del planeta. Ha sabido crear un excelente ambiente de trabajo en equipo. Si no fuera por su propensión a poner en el coche un CD de “Raphael” a las cinco y media de la mañana… ¡felicidad plena!

El último es Paco, el armero. Bajo el aspecto de “play boy” de la jet set andaluza, y con el gracejo gaditano en sus maneras, forma de hablar y ocurrencias de todo tipo, se esconde un gran corazón, con miles de horas de vuelo, alma marinera, un artista con los lápices y sobre todo una claridad meridiana en las prioridades personales en su vida… y es que la vida, a veces, nos hacen pasar por experiencias dolorosas que hay que saber llevar… como Paco lo hace. Su guerra particular con los “buzos”, digamos que ha acabado en tablas.


Les he cogido cariño, y creo que les echaré de menos. Son diez, todos “de diez”.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El avión

Como si fuera un niño pequeño, con el mimo y el cuidado que una madre primeriza cuida a su bebé, así tratamos todos los componentes del Destacamento a nuestro querido P-3.

El avión que tenemos es un modelo alfa. Se le bautizó como 22-21, y se está portando como un campeón. Hasta este momento, no ha habido que cancelar, por motivos técnicos, ni una sola misión. Los de mantenimiento no se lo pueden creer, los pilotos tampoco, el resto de la tripulación dice: “ya veremos” y el resto tocamos madera. Eso sí, después de cada misión, el avión viene con pequeños achaques… problemillas que se van solucionando. Cuando no es algún fallo eléctrico es alguno mecánico, la electrónica también origina problemas, y los motores… van como van.

Todos los días que vuela se le hace una revisión diaria, a las setenta y dos horas otra más intensa, cada quince se le lava (para quitar el salitre que se adhiere a su vieja pintura), cada cuatro semanas una revisión completa, cada ocho meses, vuelve a su base donde se le da un repaso completo. Así va tirando.

Lo cierto y verdad es que “mientras las molinetas dan vueltas…” todo en el Destacamento va sobre ruedas. Todo el mundo está ocupado, comprometido con su trabajo. Cada cual aporta su grano de arena, y así la misión se cumple cada día. Si el avión se parase… ¡malo!

Es cierto que durante años, este sistema de armas, que aporta capacidades de patrulla marítima, de guerra antisubmarina, de inteligencia y de patrulla marítima, ha estado bastante dejado de la mano de Dios. Parece que nuestro Ejército del Aire ha tenido… otras prioridades. Parecía que esas capacidades militares eran… menos importantes que otras.

Como consecuencia, el programa de modernización ha ido, en función de la financiación necesaria para ello, a trompicones. A veces se ha efectuado modernización de aviones próximos a su finalización de vida operativa por el límite de horas de vuelo. En ocasiones no se ha realizado el análisis estructural necesario previo a realizar la modernización del avión. El detector de anomalías magnéticas, el puro que le proporciona esa forma tan característica en la cola del avión no funciona desde hace muchos años. El radar que lleva integrado el 22-21 es de los que se usaban en la Segunda Guerra Mundial (de los de rayitas que dan vueltas), nuestros radaristas son unos fenómenos capaces de interpretar las sombras más extrañas, de sacarlo de la tormenta más nega, pero si se pierde el famoso "know how" de la gente y perderemos el conocimiento de los mismos… ¡sería una pena!

Ahora, con el control de la inmigración ilegal y la guerra contra la piratería, las capacidades que el avión aporta parecen haberse vuelto muy importantes, pero la vida de una flota no puede improvisarse de la noche a la mañana. Los P-3 están en precario pero son necesarios.

Cada día que el avión vuela, cuando éste aterriza, subimos al avión con la preocupación de saber cómo ha regresado. Si todo ha ido bien, nos sentimos aliviados, orgullosos y felices. Sólo nos falta darle una palmadita en el lomo y decirle al oído “buen trabajo campeón”.



Cuando la Ministra nos preguntó si podríamos repetir con mayor frecuencia el despliegue en Mombasa para apoyar en mayor medida a los pesqueros españoles, Jose le contestó:

Señora Ministra, el avión funciona perfectamente, pero tiene un límite de actividad cada tres días, el personal de mantenimiento debe hacerle un lifting. Ahí donde le ve, el avión cumple cuarenta y cuatro años el día tres de mayo”, a lo que la Ministra respondió con un tono sorprendido y dejando entrever sus temores:


"... ¿has dicho cuarenta y cuatro?"

lunes, 4 de mayo de 2009

Una misión desde Mombasa

El despertador suena a las seis y cuarto, tras la ducha académica y vestirme “de piedra”, desayuno un zumo de mango, un poco de piña y un café con la doxiciclina (aquí la malaria es endémica por la gran cantidad de mosquitos favorecidos por la humedad ambiental), Mark nos recibe con el cásico Jambo y subimos al “taxi” en dirección al aeropuerto.

La calle está ya abarrotada de gente. Llama la atención la gran cantidad de mujeres con pesadas cargas sobre la cabeza. El tráfico es caótico e intenso. Recibo llamada del Centro de Apoyo a la Misión modificándonos la intención del Jefe de la Fuerza respecto al plan inicial. La búsqueda deberá centrarse ligeramente más al Sur de lo previsto modificando las coordenadas respecto a lo inicialmente previsto. Las altísimas buganvillas y los baobabs que adornan las afueras de Mombasa nos deleitan la vista.
No se requieren servicios de handling, pago las tasas de aterrizaje, llamo a la Shell para cargar el avión de combustible, David se encarga de llevar a la torre el plan de vuelos y enterarse de la meteo (parece que hoy no habrá tantas nubes como ayer), los de mantenimiento dan el último repaso al avión, todo está en su sitio. Subimos al P-3, Óscar hace el briefing pre vuelo (ocho horas de misión, llegada estimada a las diecisiete locales). Con mecánica profesionalidad se comprueba las tareas del personal a bordo. Mecánicos, armero, fotógrafo, radarista, todos responden. Todo es correcto. El navegante informa del propósito de la misión, la zona y los objetivos.
Les doy mi bendición, les deseo buen vuelo. A las nueve y cinco están despegando. Cinco afortunados nos quedamos en tierra. Tenemos ocho horas de turismo.


Dedicamos la mañana a conocer la denominada “old town”. La ciudad se asienta sobre una isla formada por coral y por tanto en continuo crecimiento. Visitamos el castillo milenario tomado por los turcos a los portugueses, bajamos a un pequeño muelle donde observamos un gran pozo que se utilizaba para lavar a los esclavos antes de ser transportados a América. Hoy hay gente lavando sus propias ropas. En la orilla, de aguas cristalinas, hay gente joven lavándose. Complexión atlética, todo fibra, ni un miligramo de grasa. Uno de ellos con el agua por la cintura se está limpiando enérgicamente los dientes con arena del fondo. El paisaje es tropical.
Subimos de nuevo a una pequeña calle donde abundan los suvenir para turistas. Figuras de ébano, collares, pulseras de pelo de elefante, capazos de fibra de baobab, cuadros y telas con motivos africanos. Tiempo de tomarnos una cerveza. Nos sentamos en una terraza y finalmente nos decidimos por zumos de papaya, mango, piña… frente a nosotros, delante del agua, los chavales juegan en un improvisado partido de fútbol. Entran duro, ríen, caen al suelo de forma aparatosa, se divierten.
Antes de subir al aeropuerto, contemplo absorto el espectáculo: el techo de los taxis, abarrotado de monos, es utilizado de trampolín para subir a los árboles. Llamada del avión: con un ruido inaudible alcanzo a comprender que aterrizarán a las cinco y cuarto.
Como un clavo el P-3 toma tierra sin novedad. Recibo a bordo el debriebieng. Una fragata francesa ha apresado a los ocupantes de un barco nodriza, que servía de apoyo a los piratas, cuya presencia fue detectada en nuestra misión de ayer. Hoy, nada importante que reportar. Óscar todavía tiene cara de susto.

Dos grandes frentes de cúmulo nimbos han sido imposibles de sortear al regreso. El avión se ha movido “de lo lindo”, la ayuda del viejo radar y la pericia de su operador han permitido el retorno seguro a Mombasa. La tripulación se marcha a descansar.

Repostamos el avión para el vuelo de regreso a D´Jibouti de mañana. Los de mantenimiento empiezan la “diaria”; Pedro revisa concienzudamente los motores, Paco la estructura del avión, Meji supervisa el radar y Lara los instrumentos de cabina. Todo está en condiciones de volar un día más. Terminamos de noche. Echamos la llave a la puerta y volvemos al hotel. Los informes de misión son enviados, damos novedades al Jefe de la Base de Morón. Un día más el P-3 ha cumplido su misión. En el hotel doy instrucciones de transporte para el día siguiente, solicito facturas de alojamiento, comida y telecomunicaciones. Aún hay tiempo de una ducha, escribir este post antes de ir a cenar.




Después nos tomaremos una cerveza (ahora sí) en el chiringuito del hotel al borde de la playa.

lunes, 30 de marzo de 2009

Piratas apresados




Después de más de seis horas de vuelo cumpliendo la tarea encomendada por el Cuartel General de la Operación Atalanta, tras haber cubierto los objetivos previstos, tomado las fotografías solicitadas y desarrollando las tareas de vigilancia marítima asignadas, nuestro P-3 se encontraba sobre el Golfo de Aden cubriendo el corredor por el que transitan los convoyes de barcos de forma segura en aguas internacionales.
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Se recibe aviso de que los piratas estaban atacando un buque petrolero de la Marina Alemana llamado “Spessart”, también integrado en la fuerza naval desplegada por la Unión Europea (EUNAVFOR).
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El petrolero estaba siendo atacado por una embarcación con siete piratas a bordo, de hecho, había recibido disparos y respondido al fuego. Los piratas huyen y el “Spessart” inicia la persecución de la embarcación atacante pero sin poder detenerla, ya que el eskife es más rápido.
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Nuestro P-3 acudió inmediatamente al lugar, informó a la fragata española “Victoria”, que se encontraba a 130 millas de lugar del ataque. El avión detectó y contactó con la embarcación pirata después del ataque, y cubrió el tiempo necesario para dar tiempo a la llegada de un helicóptero SH60B de la Fragata. Cumplida su misión y al límite de combustuble, el P-3 regresó a su base en D´Jibouti donde aterrizó tras más de nueve horas de vuelo.
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El helicóptero, por su parte, una vez en las proximidades del esquife, que se dirigía a las costas de Somalia, efectuó varias ráfagas de disparos por la proa de la embarcación para que se detuviera, ya que los piratas hicieron inicialmente caso omiso de la advertencia. El helicóptero mantuvo parada a la embarcación pirata a la espera de que otra unidad de la EUNAVFOR, el buque insignia griego “Psara”, al Mando de la Operación, procediese a su abordaje e inspección.

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Los piratas fueron detenidos con su armamento, lo que es crucial a efectos de que sean juzgados y condenados por actos de piratería.
Toda la labor ha sido perfectamente coordinada de forma conjunta y combinada por las Fuerzas multinacionales en la zona. España ha contribuído de forma ejemplar a detener a quienes utilizan la fuerza para enrriquecerse de forma ilícita.
¡Eso sí! Los piratas eran unos “carajas”. ¿A quién se le ocurre atacar a un buque de la coalición?
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